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Nueva estampa de postguerra en Segart: Féretros a pie por un camino empinado y lleno de piedras

El adiós al antiguo párroco, presidido por el Arzobispo, evidencia la urgencia de acabar con los obligados traslados a hombros por una senda de tierra

Un momento del traslado del féretro en Segart.

Daniel Tortajada

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Mónica Arribas

Mónica Arribas

Segart

El último adiós al antiguo párroco de Segart, presidido por el Arzobispo, Enrique Benavent, volvió a hacer evidente una de las grandes carencias que arrastra desde hace tiempo este municipio con menos de 200 habitantes y en riesgo de despoblación: La necesidad de asfaltar el acceso al cementerio para así evitar que los féretros deban ser trasladados a hombros durante casi 300 metros debido al mal estado del actual camino de tierra.

Esa estampa más propia de la posguerra es la que volvió a vivirse ayer, por mucho que el sol siguiera apretando. Ante la imposibilidad de que un coche fúnebre pueda circular por el camino que lleva hasta el camposanto, vecinos y religiosos tuvieron que turnarse varias veces hasta llevar hasta allí los restos del sacerdote Antonio Ballester Ballester. Incluso una mujer acabó ayudando a uno de ellos a sujetar su atuendo para evitar el riesgo evidente a un tropezón.

Eso se hizo palpable en el último tramo de esa senda empinada y estrecha, llena de piedras sueltas en su parte más cercana al camposanto.

Nueva estampa de postguerra en Segart

Daniel Tortajada

La subida, en cualquier caso, fue muy rápida y, por suerte, estuvo exenta de sobresaltos. "Lo peor es que mucha gente mayor acaba por no subir al cementerio por el problema que le supone llegar hasta allí", contaba un vecino, insistiendo en la necesidad de una solución.

Pendiente del proyecto y de lograr fondos

Como ya ha informado este diario, el ayuntamiento trabaja en solucionar este viejo problema pues, como primer paso, ha encargado la redacción técnica del proyecto para asfaltar el camino; aunque, como reconoce su alcalde Francisco Garriga, sigue pendiente de lograr fondos autonómicos para poder llevar a cabo la obra.

Natural de Valencia, Antonio Ballester falleció este sábado a los 90 años de edad tras pasar décadas ligado a esta población enclavada en plena Sierra Calderona y donde seguía viviendo, después de ejercer allí durante 36 años. "Don Antonio vivió entregado a su vocación y amaba profundamente a nuestro pueblo. El ayuntamiento de Segart se une al dolor de la parroquia, de la Archidiócesis de València y de todas las personas que le conocieron y apreciaron", expresaban desde el consistorio.

Tramo lleno de piedras sueltas en peor estado.

Tramo lleno de piedras sueltas en peor estado. / Daniel Tortajada

"Muy apreciado"

"Ha sido una persona muy apreciada en Segart. Estaba delicado de salud pero hasta hace unas tres semanas, oficiaba la misa todos los días aunque el párroco titular era ya Vicente Miguel Planells, el compartido con Estivella, Albalat dels Tarongers y Torres Torres. Luego, de repente, se cayó en casa y a raíz de eso, ya no se ha podido recuperar", añadía el alcalde a preguntas de este diario.

Para darle el último adiós, se instaló una capilla ardiente a partir del mediodía en la iglesia y luego ya se celebró por la tarde una misa exequial antes de despedirle en el cementerio tras ese forzoso y veloz traslado a hombros.

Un sacerdorte ligado también a l'Horta

La trayectoria de Ballester también le llevó de 1962 a 1967 a ser vicario parroquial de la iglesia de San Miguel Arcángel de Burjassot, después de haber sido ordenado sacerdote en Valencia en 1961. Otro de sus destinos fueron los Santos Juanes de Meliana, donde fue párroco desde 1970 a 1990. Pero desde el 89, también estuvo al frente de la iglesia de Segart, hasta 2019 en que, por jubilación, pasó a ser adscrito de la misma; una tarea que de 1990 a 1991 compaginó como administrador parroquial de Albalat dels Tarongers.

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