TRIBUNA
Tras el primer temporal, la realidad
El edil del PP reflexiona sobre la incidencia del oleaje en la playas regeneradas de Sagunt

Playa de Sagunt. / Daniel Tortajada
Ha bastado un solo día de oleaje para que las imágenes vuelvan a hablarnos. Y cuando la naturaleza habla, conviene escucharla.
Las fotografías que nos trasladan los vecinos y vecinas muestran un importante desnivel en la arena recién aportada a nuestras playas. Una imagen que debería servir para abrir los ojos a quienes han anunciado a bombo y platillo que la regeneración de arena es “la solución definitiva” a un problema que arrastramos desde hace décadas. Un problema que se repite, año tras año, temporal tras temporal.
Que la aportación de arena era necesaria, nadie lo discute. Después de años de reivindicaciones vecinales, institucionales y sociales, recuperar parte de la playa perdida era una actuación imprescindible. Pero también dijimos desde el primer momento que no bastaba. Que al mar no lo detiene nadie y que los sedimentos por viven a merced de lo que el mar dicte.
Y el mar, una vez más, nos ha dado la razón.
Porque el verdadero problema sigue siendo el mismo: sin infraestructuras de protección y mecanismos de retención, la arena continuará desplazándose con cada episodio de mala mar. Hoy ha sido un día de oleaje. Mañana llegarán los temporales de otoño e invierno. ¿Volveremos entonces a empezar de cero?
Mientras algunos se conforman con la foto de la regeneración, los vecinos y vecinas de nuestras playas siguen conviviendo con la incertidumbre. Son familias que han visto durante años cómo el mar se acercaba peligrosamente a sus viviendas, cómo desaparecía la playa frente a sus casas y cómo cada temporal suponía una nueva amenaza para su patrimonio y su tranquilidad.
Por eso resulta preocupante que el alcalde socialista, Darío Moreno, haya preferido instalarse en el triunfalismo en lugar de exigir con firmeza al Ministerio las actuaciones estructurales que Sagunt necesita. Porque la obligación de un alcalde no es celebrar soluciones provisionales, sino pelear por las definitivas.
Nuestra ciudad no necesita parches. Necesita garantías.
El Ministerio tiene una deuda pendiente con Sagunt. Una deuda con los vecinos y vecinas de Almardà, Corinto y Malvarrosa. Una deuda con quienes llevan años reclamando espigones, sistemas de retención y medidas de protección que permitan conservar la arena y frenar la regresión de nuestra costa.
Las playas del norte no pueden depender de que el próximo temporal sea más o menos intenso. No podemos la inversión de millones de euros en arena se las lleva de nuevo el mar.
La regeneración era el primer paso de una deuda histórica de reparación con nuestra costa. Porque proteger nuestras playas es proteger nuestras casas y nuestro entorno natural.
Y porque, después del primer temporal, el mar ha vuelto a dejar al descubierto la poca credibilidad de nuestro alcalde y del Ministerio, una vez más…
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