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La superficie cultivable del marjal norte de Morvedre cae a niveles históricos

La extensión de terreno en producción es casi testimonial al pasar de más de 4.000 hanegadas a poco más de 700

Un agricultor revisa su plantación en la zona.

Un agricultor revisa su plantación en la zona. / Daniel Tortajada

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Marián Romero

Marián Romero

Sagunt

El marjal norte de Sagunt, una de las importantes zonas de cultivo de frutas y hortalizas que albergaba el Camp de Morvedre, junto a partidas de Benavites y Quartell, sufre un abandono de tierras alarmante, que este año se ha dejado sentir todavía más. Un arranque de campaña que comenzó ya con la plantación principalmente de fruta, ya que poco queda de aquel momento de esplendor donde se cosechaban también tomates, calabacines o bajoqueta, entre otros productos, de los que solo se mantienen plantaciones testimoniales.

El foco se ha puesto en el Realenc, la extensión de terreno cultivable más grande de la zona, que ha visto cómo en menos de diez años, de casi 900 hanegadas en producción ha pasado a 600, hasta quedarse esta primavera en 400. Lo mismo ha sucedido en Benavites, donde apenas se trabajarán en esta campaña 300 hanegadas, de las 600 en 2024. A eso se añade que en las partidas de Cantarrana, l'Om negre y el Quadro de Quartell, los cultivos de marjal han desaparecido casi en su totalidad.

Una potente zona productora de más de 4.000 hanegadas, de las que apenas quedan 700, cifra que según los agricultores y propietarios de tierras, tiende a mermar.

Un momento de trabajo en la zona de marjal.

Un momento de trabajo en la zona de marjal. / Daniel Tortajada

Causas

Los altos costes de producción, el poco precio por el que se paga la fruta y la inexistencia de un relevo generacional son las principales causas que llevan a esta coyuntura, a las que hay que sumar la dificultad de la zona con la gestión del agua. Esta última cuestión parece haber mejorado gracias a las soluciones que se han puesto en la Gola de Quartell, después de años de reivindicaciones y problemas donde los achiques de agua de los campos han marcado la década, con la pertinente pérdida de cosechas o las pocas ganancias que han generado estas al tener que aumentar los costes debido a los gastos extras que ocasionaba el tener que sacar con rapidez el agua de los campos para frenar posibles daños en los cultivos.

Además de esta disminución de la superficie cultivable en el marjal norte de Sagunt, Benavites y Quartell, este año llama la atención la preferencia de la calabaza frente a otras frutas como el melón, que se erigía como el rey de la zona. Un producto al que le han acompañado los calificativos de calidad, dulzor y buen calibre.

En el caso del Realenc, esta temporada se están plantando por igual las calabazas que los melones, cuando hasta ahora, el melón y la sandía acaparaban la mayor parte de los campos. Y es que la calabaza da menos problemas y es más barata. El que fuera presidente del Realenc explicaba que es más rentable. "Tiene menos gastos de producción porque la simiente es tuya. En el caso del melón, hay que comprar la simiente (semilla) y el planterista hacerte la planta o comprar la planta directamente. Hoy en día, una bandeja de 10 plantas te cuesta los 50 euros y con esto no hay para nada", explicaba Vicente Cueco.

Vista de una plantación en el marjal.

Vista de una plantación en el marjal. / Daniel Tortajada

Con los ojos en el cielo

Pese a la complicada situación que viven los cultivos de marjal y la agricultura en general, el arranque de la campaña ha sido muy positivo, aunque eso sí, siempre con la vista puesta en el cielo, ya que este calor tan temprano asusta a que venga acompañado de tormentas. "Solo necesitamos un clima favorable, calorcito y sin lluvias extremas para tener una buena cosecha", terminaba Cueco.

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