Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pato más amenazado de Europa vuelve a elegir el humedal norte de Sagunt para criar por segunda vez

El marjal de Almardà-Almenara se consolida de nuevo como zona de nidificación de la cerceta pardilla después de 20 años

Una cerceta pardilla, con sus crías en el humedal

Una cerceta pardilla, con sus crías en el humedal / I. Selma

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marián Romero

Marián Romero

Sagunt

El pato más amenazado de Europa, la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) vuelve a elegir el marjal norte de Sagunt para criar por segunda vez dentro del Proyecto Life (2021-2025) llevado a cabo por la Generalitat Valenciana. Lo ha hecho después de más de dos décadas sin hacerlo en esta zona protegida incluida en la selecta lista de humedales Ramsar.

Este hecho que revela el buen estado del humedal, que se consolida ya como uno de los espacios escogidos en la provincia de València por esta ave en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y declarada en situación crítica en 2018 conforme a la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad.

Después de una suelta de unos 20 ejemplares entre machos y hembras a principios de año y de que se comprobaran algunos cortejos nupciales, finalmente se han avistado dos parejas que han criado. Una con 13 pollos y la otra con 11. Aún así, no se descarta que pudiera haber nuevas parejas hasta el momento no detectadas, explicaban desde Acció Ecologista Agró, entidad que ha realizado una importante contribución a la mejora y acondicionamiento del humedal y en consecuencia, a generar un hábitat con condiciones idóneas para la reproducción de esta ave.

Una Cerceta con sus crías en el humedal.

Una Cerceta con sus crías en el humedal. / I. Selma

Calidad del hábitat

La reintroducción llevada a cabo por la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio en el humedal Almardà-Almenara desde 2022 ha dado sus frutos. En estos tres años de programa, la cerceta ha criado en dos ocasiones en este humedal, ya que la temporada de sequía en uno de los años hizo imposible tal posibilidad. Por ello, el resultado se considera de éxito teniendo en cuenta las exigencias de la "rosseta" para reproducirse y criar.

Este hito que está directamente relacionado con la calidad de las aguas y la gestión del marjal para lo que han contribuido Acció Ecologista Agró, los agricultores de la zona y las administraciones tanto local como autonómica.

Logro colectivo

La cantidad de lluvia que se ha registrado este año y la renovación constante de las aguas, gracias también a las aportaciones de la Font de Quart y otros acuíferos que abastecen la zona ha sido determinante para mantener la calidad del hábitat. A esto hay que añadir la colaboración de los agricultores que, pese a la necesidad de desecar las tierras para plantar en primavera, nunca han llevado a cabo una desecación total; siempre ha sido parcial, lo que ha ayudado a mantener los niveles freáticos. "Entre todos, hemos conseguido dar con el hábitat que les gusta", explicaban desde Agró; una entidad que lleva años realizando un gran trabajo después de que la conselleria sellara con ella un convenio de custodia que llega ya hasta las 100 hectáreas de humedal desde las turberas de Almardà hasta la reserva de la finca de Penya y su zona sur.

Otra de las Cercetas por el marjal de Almardà.

Otra de las Cercetas por el marjal de Almardà. / I. Selma

Buenos resultados

En líneas generales, el proyecto Life para reintroducir la cerceta ha dado sus buenos resultados, ya que poco antes de que este comenzara, a finales de 2020 se contabilizaban únicamente 74 parejas reproductoras, en 2025 la cifra ha superado las 150, lo que supone un incremento del 102,7 %, fruto no solo de su programa de cría en cautividad en el Centro de Recuperación de Fauna La Granja de El Saler, sino también de la mejora de los hábitats que se están llevando a cabo en el territorio valenciano.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents