De coloso citrícola que marcó un hito en Sagunt a supermercado
El almacén que llegó a tener un muelle de carga de tren en su interior y cámaras subterráneas se transforma tras décadas en desuso

Imagen de uno de los primeros almacenes de Modesto Gaspar. / Levante-EMV

Hay empresas que han dejado huella en Sagunt, más allá de la siderurgia que dio origen al nacimiento del Port de Sagunt. Una de ellas es la antigua empresa citrícola Modesto Gaspar, S. A., uno de los símbolos de la floreciente actividad que ese sector generó durante buena parte del siglo XX pero también de la apuesta por la innovación y de atención a los empleados con servicios como una clínica propia.
Creada en 1962 por los hermanos Modesto, Ramón y Juan Gaspar, la firma llegó a ser no solo "la más importante de Sagunto", también "una de las diez primeras exportadoras de frutas", como recogen Társilo Caruana y Vicente García en el libro 'La agricultura en Sagunto' .
Su fundador, Modesto Gaspar, inició sus primeros pasos en este mundo cuando abandonó su puesto como funcionario del Ayuntamiento de Sagunt para emprender con 20 años una aventura comercial en Francia, donde comenzó a vender mercancías procedentes de Valencia. A su regreso, junto a sus hermanos Ramón y Juan, inició una pequeña actividad exportadora en un almacén cercano a las vías del tren.

Una de sus marcas de naranjas. / Levante-EMV
Fue en 1962 cuando fundaron una sociedad anónima que llegó a vender fuera de España 22 millones de kilos, sólo de agrios, y más de 36 millones de kilos anuales de diferentes productos agrícolas: Desde naranjas a melones, sandías, albaricoques, ciruelas, granadas o patatas.
Ventas a países lejanos
Con ellos, alcanzaron mercados de toda Europa y destinos más alejados, como Estados Unidos y países árabes, llegando a tener sucursales de venta, en París (Rungis), en Londres (Covent Garden), y Madrid (Legazpi). Todo ello fue fruto de una actividad frenética que daba empleo a cientos de personas, tanto en su almacén de Villavieja (Castellón), especializado en la confección de clementinas, como en el principal, que tenían en Sagunt.

Empleadas, en pleno trabajo. / Juan Miguel Pando Barrero/Archivo del Ministerio
Instalación pionera con vías de tren incluidas
Este último fue una instalación gigantesca y pionera para su época que, además, estaba activa prácticamente durante todo el año al dedicarse también a la fruta de verano.
Ocupaba 6.000 metros cuadrados lindantes a las vías del tren y a la entonces carretera nacional que atravesaba la población. Pero, además, el terreno fue excavado para construir un gran sótano donde se colocaron cámaras frigoríficas subterráneas. Si ya solo eso lo hacía especial, el mayor distintivo vino a nivel logístico: Incluyó un muelle que permitía que los vagones del tren entrasen directamente en el interior del edificio para su carga.
"Que el tren entrara en el almacén fue un sueño para mi padre que finalmente consiguió. Era algo muy inusual en la época no solo en Sagunto sino en toda la provincia. Creo que solo en otro almacén de La Ribera consiguieron algo parecido", explicaban varios hijos de Modesto a preguntas de Levante-EMV durante el reconocimiento que se quiso hacer a la empresa el mismo día que abría sus puertas un nuevo supermercado en su gigantesca y renovada sede.

Uno de los primeros almacenes de Modesto Gaspar. / Levante-EMV
"Fue una construcción costosa y muy grande para la época con la maquinaria más moderna del momento. Fue de los pocos, sino el único, en el que los vagones para la carga entraban dentro del propio almacén y no junto a él", recuerdan en el libro 'La agricultura en Sagunto'.
Clínica propia
Pero no solo eso lo singularizó. También era una empresa que cuidaba de la plantilla y, en esas gigantescas instalaciones, disponía de clínica propia, servicio médico y un gran comedor para los trabajadores. "Había más proyectos, como crear una guardería para facilitar la crianza y hacer viviendas para las mujeres que venían de fuera a trabajar porque el volumen de empleo que creaban era enorme. Por eso, se hizo un edificio en altura en una parte del almacén. Pero, finalmente, no llegaron a materializarse", añadían.
"Les casetes de Modesto"
En una época en la que el trabajo femenino fuera del hogar era poco habitual, muchas familias encontraron en el almacén un sustento fundamental, hasta el punto de que en la zona se popularizó el término “las casetes de Modesto” para referirse a viviendas construidas gracias al salario obtenido en la empresa.

Otra de las marcas de naranjas de Modesto Gaspar S.A. / Levante-EMV
"Desde viajes a crear una falla"
Las muchas trabajadoras del almacén también encontraron en él una vía de escape, como en el viaje que hicieron a Benidorm en 1960. También muchas se implicaron, junto a otros trabajadores, en la creación de una comisión fallera en 1967 a la que bautizaron 'La Taronja' . Entonces, plantaron un monumento en La Glorieta y, dos años después, volvieron a hacer lo mismo, como recuerda Társilo Caruana.
Impactante cierre
Esto da idea del importante papel social que jugó esta firma en Sagunt y su entorno antes de cerrar definitivamente sus puertas en septiembre de 1982. Lo hizo afectada "por la grave crisis del sector citrícola, las malas cosechas y la falta de apoyo institucional y financiero", como recuerda uno de los descendientes de aquella saga que llegó a tener otros negocios en la zona y crear más empleo. Pero la desaparición de almacén fue realmente todo un mazazo a nivel económico y social en la comarca que además llegó dos años antes del traumático cierre de Altos Hornos.
"Trato familiar"
"Aquello fue muy impactante. Guardando las distancias, en el Puerto estaba 'la fábrica' y en Sagunto, el almacén de Modesto era el que daba trabajo a cientos de personas; el que visitaban muchas excursiones escolares", comentan los descendientes de aquellos decididos empresarios sin poder precisar las cifras de aquel coloso donde no se olvidaba ni el cuidado de la plantilla ni el cultivar las relaciones familiares.
"En Navidades, íbamos todos los primos a darles una cesta a cada trabajador llena de productos. Era una cola interminable pero a todos les dábamos la mano para felicitarles las fiestas en persona. Era muy bonito", añadían con una sonrisa Paco y Modesto Gaspar mientras varias hermanas del primero también asentían, desde Antonia a Inma o Teresa; todo ello, mientras en el recuerdo quedaban todos los familiares que ya no estaban, incluido el primogénito que había heredado el nombre de su padre, pero falleció a los 58 años.

Vista del edificio, tras su reciente remodelación. / Levante-EMV
Décadas después de haber atravesado un largo periodo de abandono, el antiguo almacén revive ahora con un nuevo uso comercial. Aunque lo hace alejado de la actividad que lo hizo célebre, el edificio conserva el valor simbólico de haber sido uno de los grandes motores económicos y sociales de Sagunt durante buena parte del siglo pasado.
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