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Los melones del marjal norte de Sagunt están en vías de extinción

La falta de un relevo generacional pone en jaque a este cultivo

Las altas temperaturas provocan cambios en la fruta

Una cuadrilla recoge los melones en el marjal.

Una cuadrilla recoge los melones en el marjal. / LEVANTE-EMV

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Marián Romero

Marián Romero

Sagunt

Los melones del marjal norte de Sagunt, unos de los más codiciados dentro y fuera del Camp de Morvedre por su calidad, están en vías de extinción. La falta de un relevo generacional que coja las riendas de su producción pone en jaque la continuidad de estos cultivos, cuya presencia empieza a ser testimonial en esta zona de Sagunt. "Faltan agricultores jóvenes con ganas de tirar esto para adelante. La edad de los que nos dedicamos al campo es muy alta y, si no hay relevo, tenemos un grave problema", apunta Guillermo Llopis, uno de los principales productores de melones de la comarca. Tan solo 80 hectáreas se destinan a este cultivo del melón en el humedal de los cientos que se contabilizaban hace diez años, señala.

Trabajando los campos del marjal

Trabajando los campos del marjal / Daniel Tortajada

Tampoco ayudan los altos costes de producción, que no se ven compensados con los precios que se pagan y que, para que sea rentable, es necesario cultivar en masa, grandes cantidades. Mientras que al agricultor, en campo, se le paga el kilo a 50 céntimos, en la venta al público los melones de calidad superan el euro por kilo.

Una cuadrilla recolectando el melón

Una cuadrilla recolectando el melón / LEVANTE-EMV

Consecuencias de las altas temperaturas

Pese a que "el sector está en riesgo", como Llopis afirmaba, la producción este año en el marjal del norte de Sagunt ha crecido en un 8 %, una cifra poco significativa si se tienen en cuenta los daños que la piedra generó en los campos el año pasado. Esta campaña ha sido mucho mejor que 2025, aunque los agricultores también matizan que no es para tirar cohetes. Las altas temperaturas han hecho mella en los productos, ya que han acelerado su maduración, con un resultado que, "aunque bueno, no es excelente", señalan.

Aunque se trata de melones de calidad, "no son tan dulces como otros años. Pese a eso, son de una calidad extraordinaria respecto a otras zonas", dice Llopis, quien calcula que la cosecha de 2026 ascenderá a los 2,5 millones de kilos, una cantidad que valora de muy positiva, pese a que aún está en plena recolección. Una producción que a día de hoy es más factible, gracias a las medidas de gestión del agua llevadas a cabo con la actuación en la Gola de Quartell, que pone fin a años de campos inundados.

Recolección de melones en el marjal norte

Recolección de melones en el marjal norte / LEVANTE-EMV

El secreto de la calidad

En cuanto al secreto de los melones del marjal Almardà-Almenara, Llopis confiesa que estriba en la tierra. Al tratarse de terrenos con sal, esta es la causante de que la fruta saque más el azúcar y potencie el sabor. Por otro lado, habla del "mordisco en boca. Este tipo de melones es más crujiente que los que se producen en otras zonas, que suelen resultar algo más blandos. Esto hace que sea más refrescante y agradable al paladar para esta época del año", termina.

Estas palabras quedan corroboradas por las estadísticas que maneja la Conselleria de Agricultura sobre los principales cultivos en la Comunitat Valenciana. Concretamente del melón y según los últimos registros oficiales que se remontan a 2024, el Camp de Morvedre cuenta con 61 hectáreas dedicadas a esta hortaliza de fruto, lo que prácticamente es la mitad del territorio que ocupa en el conjunto a la provincia de València.

Evolución

Según siempre estos registros, el cultivo del melón ha sido muy variable a lo largo de los años, aunque siempre con la comarca como uno de los principales productores. Como puntos de comparación, hace una década había 50 hectáreas dedicadas a esta hortaliza de las 126 que había en València, mientras que hace cinco años la proporción era 26 a 106.

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