Estivella saca a la luz la historia oculta de l'Hort de la Senyoreta, una finca del siglo XIX
El ayuntamiento convertirá la casa señorial en un museo etnológico

La concejala Inma Gamón muestra una de las estancias. / Ayuntamiento de Estivella

La compra de l'Hort de la Senyoreta por parte del Ayuntamiento de Estivella ha sacado a la luz los tesoros de esta finca del siglo XIX de la que poco o nada se sabía. Tanto es así, que la administración local convertirá la casa, uno de los elementos de la villa, en un museo, tal y como revela el alcalde, Francesc Mateu, a Levante-EMV.
De momento, el consistorio está trabajando en la clasificación e identificación de los bienes encontrados, entre los que se hallan libros del siglo XVIII y XIX, documentos personales, archivo fotográfico, muebles, indumentaria de la época o vajillas, que en un futuro próximo se darán a conocer a modo de exposición dentro del proyecto que ya ha comenzado a gestarse y que cuenta con la colaboración del cronista oficial de Estivella, Lluís Mesa, quien se ha empleado a fondo en las tareas de documentación e investigación, principalmente de libros y archivos descubiertos.

Dos concejalas muestran una de las estancias / Ayuntamiento de Estivella
La propiedad
La finca se adquiría por el consistorio con el visto bueno de la corporación por 475.000 euros, presupuesto que salía de fondos propios y después de años de espera para poder fraguar el acuerdo. Esta propiedad de "gran valor sentimental", comentan desde el ayuntamiento, ha pasado por varias generaciones y se mantiene en un estado excelente. Se trata de una villa misteriosa, ya que muy pocos la conocen y menos en la última época, en la que residía la conocida como 'senyoreta', que le da nombre, dada su poca relación con la sociedad de Estivella. "Apenas salía de casa", apuntan.
La historia de esta propiedad, que formaba parte de los terrenos del Barón de Estivella, comienza cuando este noble se la vendió en 1879 a Martínez Catalá, un comerciante dedicado a la fabricación de la seda, actividad de la que todavía queda constancia en la andana de la casa, donde criaba los gusanos. No se trataba de un comerciante cualquiera. Según la investigación que está llevando a cabo el cronista oficial, Martínez Catalá fue premiado por las nuevas técnicas en la fabricación de seda para salir de la crisis, además de ser una persona muy culta y bien relacionada, como muestra la importante biblioteca que contiene el inmueble, con destacados documentos, a través de los cuales se puede conocer cómo era la industria de la seda en la época.

El cronista Lluís Mesa clasifica los documentos encontrados / Ayuntamiento de Estivella
Historia
Tras décadas en la casa, la finca fue heredada por la cuñada de Martínez Catalá, Carmen Rubio, hermana de su mujer que está casada con un médico de Paterna, un facultativo de renombre, Federico Ballester, también una persona culta que alimentó todavía más la riqueza patrimonial de la vivienda, hasta que pasó a manos de Rosario Ballester, 'la senyoreta'. Finalmente, son los nietos de la familia Rubio-Ballester los que deciden vender la propiedad al ayuntamiento con el propósito de que este la mantenga y la ponga en valor como parte de la historia de este pueblo de la Baronia. Compromiso que ha adquirido la administración local, que ya ha anunciado que "la casa será el museo y el museo la casa", aclarando que todo lo que hay dará contenido al proyecto museístico.
Pero la finca, no solo es la casa. Los 12.000 metros cuadrados que posee dan para mucho y de ese terreno hay que hacer mención, sin duda, a la zona de huerta, llena de naranjos y limoneros, de los que los residentes disfrutaban desde uno de los miradores de la casa. También está dotada de una amplia zona verde llena de plantas, que emulan un pequeño oasis.

Las edilas Gamón y Correger en uno de los miradores que dan al huerto / Ayuntamiento de Estivella
Crecimiento de Estivella
Sin embargo, la compra de esta finca va más allá de ponerla en valor e implementar la historia del pueblo, pues su archivo es un mero retrato de la burguesía del momento y de la Estivella del siglo XIX. La adquisición responde a la necesidad de expansión de la localidad, que no puede crecer si no es por esta zona. Por eso, la adquisición de estos terrenos harán viable el desarrollo de un PAI (Programa de Actuación Integrada) en el que se construirá un aparcamiento para descongestionar el casco urbano, que tiene previsto acondicionarse con la plataforma única, calzadas a un único nivel, dando prioridad al viandante y no a los coches, por lo que los vehículos quedarán excluidos en algunas zonas del pueblo, a los que se les dará alternativa en este aparcamiento.
También se prevé la construcción de 25 viviendas de protección pública, además de una zona verde y una conexión con el río a través de un paseo. "Conectaremos la bajada del río con la calle Ausiàs March hasta las escuelas viejas", aclaran desde el ayuntamiento, desde donde aseguran estar muy satisfechos con la decisión.
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