Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tribuna

El silencio no es una opción

La memoria democrática colectiva, la educación crítica y la defensa de los derechos humanos son el mejor antídoto contra el fascismo

Aamblea de trabajdores de AHM en plena crisis por el cierre de la planta.

Aamblea de trabajdores de AHM en plena crisis por el cierre de la planta. / Jesús Císcar

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
José María López Barquero

José María López Barquero

Sagunt

1976 fue un año decisivo en el cambio político en España, con la transición de la dictadura a la democracia. Una espiral de protestas y reivindicaciones colectivas, obreras y ciudadanas, recorrieron la geografía española, siendo fuertemente reprimidas por la policía y grupos fascistas. El saldo fue de numerosas personas muertas, detenidas y torturadas por motivos políticos, pero no logró frenar el clamor popular a favor de las libertades democráticas y la amnistía de los presos políticos y sindicalistas encarcelados por la dictadura. Significativos fueron los encierros en diferentes locales y en numerosas iglesias; era la época de los llamados "curas rojos" o "curas obreros" por su vinculación con el movimiento obrero y sindical. En nuestro municipio tenemos muy buena prueba de ello.

En la iglesia de Sants de Barcelona, CC OO celebró a nivel confederal su primera asamblea pública con medidas propias de seguridad para evitar detenciones, ya que no se autorizó su celebración en Madrid. A dicho acto asistió en representación de CC OO de Sagunt y el Camp de Morvedre el compañero Vicente Herranz Odena, 'Sento' para los amigos.

Histórico encierro

También en la iglesia de San Pedro de Puerto Sagunto, una trabajadora, María Lozano, y 400 trabajadores del tren de laminación en frío de AHM, justo antes de la puesta en marcha oficial de esa instalación, mantuvieron un histórico y pacífico encierro que se inició el día 18 y finalizó el 24 de mayo, al ser desalojados con dureza por la policía. Exigían la retirada de las sanciones y expedientes que la empresa había impuesto a un buen número de operarios, la apertura de la negociación colectiva y, además, reclamaban mejoras salariales, de condiciones de trabajo y estabilidad en sus puestos, junto a otras demandas de carácter sindical y político, acordes con lo que estaba pasando en el país. Los resultados del encierro demostraron, una vez más, que la unidad, la lucha obrera y sindical junto al conjunto de la ciudadanía, sirve y da sus frutos. Este encierro fue posible por la valiente y solidaria actuación del párroco de San Pedro, 'el cura Paco' para los amigos, que no cedió a las enormes presiones eclesiásticas y políticas.

Afortunadamente, el final del encierro no tuvo el trágico desenlace ocurrido solo dos meses antes en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria-Gasteiz, donde miles de obreros, que celebraban una asamblea pacifica en su interior, fueron desalojados por la policía con gases lacrimógenos y fuego real, asesinando a 5 trabajadores y dejando 150 heridos de bala. Nadie fue investigado ni juzgado. La connivencia entre la policía, los jueces, los poderes mediáticos, políticos y económicos, era lo habitual en aquellos tiempos. Nada diferente a lo que está ocurriendo en España actualmente y en demasiadas ocasiones.

Fiestas reivindicativas

Las fiestas patronales del núcleo del Puerto de 1976 tuvieron también un fuerte componente reivindicativo ante las restricciones de acceso a lugares como el Casino y la Gerencia, la ubicación donde debía producirse la 'cordà'. La exigencia de unas fiestas realmente populares y participativas era el detonante de las movilizaciones en las calles, pero el malestar ciudadano era consecuencia de la situación política del país, con las luchas que se estaban produciendo contra los reductos del franquismo. Las movilizaciones promovidas por grupos de jóvenes contaron con la complicidad de las peñas y otros colectivos vecinales que sirvieron de altavoz a las demandas populares, fuertemente respondidas con cargas policiales, que utilizaron material antidisturbios, produciéndose 13 personas detenidas y varias heridas con fuertes contusiones.

En 1976 el ministro de la Gobernación, actualmente del Interior, era Manuel Fraga Iribarne, que luego fue el fundador de Alianza Popular (AP) y posteriormente del Partido Popular (PP), por lo tanto, el máximo responsable político de la durísima represión imperante en España en aquellos meses, pero siempre se fue 'de rositas'. La ignominiosa frase "la calle es mía" era suya.

Antídoto contra el fascismo

Celebrar 50 años, medio siglo, es un buen momento para recordar y analizar lo vivido y para hacer frente al silencio y al olvido o a la tergiversación de la historia que hacen el PP y su escisión, Vox. Y no es una cuestión de nostalgia, ni de idealizar el pasado. Es un ejercicio de memoria democrática colectiva que junto a la educación crítica y la defensa de los derechos humanos es, en mi opinión, el mejor antídoto contra el fascismo y la mejor fórmula para favorecer el desarrollo de una cultura democrática, sobre todo, en unos tiempos donde la amenaza de la extrema derecha en el mundo, en España y también en Sagunto, es más evidente. Avisados estamos.

Tracking Pixel Contents