Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nuevo empuje a la recuperación de la iglesia de Benicalaf

El deterioro que padece este templo del siglo XVII pone en riego de desplome la decoración de los muros

Una de las zonas donde se va a actuar.

Una de las zonas donde se va a actuar. / Daniel Tortajada

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marián Romero

Marián Romero

Benavites

La dirección general de Patrimonio y el Ayuntamiento de Benavites han dado un nuevo empuje a la recuperación de la iglesia de Benicalaf, que presenta un importante deterioro con el riesgo de desplome de sus revestimientos. La actuación, que cuenta con un presupuesto de casi 50.000 euros, ha salido a concurso y cuenta con un plazo de ejecución de dos meses, tal y como se anota en el pliego de condiciones.

Con esta licitación se pone en marcha una segunda fase de la intervención, con la que se dará continuidad a las operaciones de restauración de la fachada principal, interior del presbiterio y cubierta ya acometidas. Ahora, los trabajos se centrarán en el segundo tramo de la nave de la iglesia, tras actuar ya sobre el primero, y en las capillas laterales asociadas que acapararán buena parte de la actuación.

Actuación de la primera fase

Actuación de la primera fase / LEVANTE-EMV

II Fase

Esta segunda operación de restauración del interior comenzará con la realización de una exhaustiva limpieza en seco de las paredes para la que se utilizarán cepillos de raíz, brochas de cerdas suaves y aspiración industrial. A continuación, se eliminarán los restos de morteros y estucos de cemento usados para suplir distintos deterioros de las obras en los muros y que se encontraban, en algunos casos, adheridos a los revestimientos originales. Una intervención que tiene como objetivo la recuperación de los morteros en su origen.

El siguiente paso será rescatar los estratos decorativos, que ya fueron estudiados y documentados en una fase anterior, todo sin eliminar las pinturas de la bóveda, por lo que se actuará de la cornisa al suelo. En esta intervención se persigue completar todo el estrato decorativo original, que es el más antiguo, que conforman los esgrafiados realizados en el último tercio del siglo XVII. "En la superficie donde la decoración esgrafiada original ha desaparecido, podremos recuperarla a través de la incisión original sobre el soporte", explica la parte técnica del proyecto.

Este será un paso importante para poner en valor este Bien de Relevancia Local (BRL), que ya aparece en los escritos como un espacio de culto desde 1469, aunque no tal y como lo conocemos ahora. Su configuración actual puede ser resultado de un proceso evolutivo que al menos tuvo un importante impulso constructivo a mediados del siglo XVII, en el que se data su construcción. Un templo, dedicado a Santiago Apóstol, que se ha convertido en un lugar de referencia espiritual para los habitantes de la zona.

La intervención venía siendo reclamada desde hace años y, aunque se ha actuado en varias ocasiones, como en 2017, con un proyecto de urgencia para consolidar su estructura y restaurar la fachada principal y cubierta y luego el presbiterio, no fue hasta 2022 cuando se pusieron los ojos en el interior de la iglesia, con una primera fase para actuar en el primer tramo de la nave que culminará ahora con una segunda, con la estabilización completa de la decoración interior de la iglesia: consolidación y limpieza de los esgrafiados que están en riesgo de desplome y ruina.

Estado provocado por las de humedades

Estado provocado por las de humedades / LEVANTE-EMV

Estado

El estado general del bien es deficiente. Durante años este BRL ha estado abandonado, además de expuesto tanto a las inclemencias meteorológicas como a actos de vandalismo. La humedad es uno de los agentes externos que más ha alterado el estado de las pinturas murales, principalmente por su efecto directo sobre el soporte y los pigmentos. Una situación provocada por las filtraciones de agua.

Por otro lado, cabe destacar también las fracturas originadas por las vibraciones que padece el edificio que van causando a corto y largo plazo grietas, pequeñas fisuras microscópicas, craquelados e incluso desprendimientos o problemas de cohesión y desadherencia de distintos estratos. A esto se añaden los actos vandálicos que ha soportado a lo largo del tiempo. Ahora, la iglesia luce un mejor aspecto, después de la consolidación estructural, la recuperación de las pinturas murales barrocas y esgrafiados del presbiterio, la restauración de la fachada norte y la mejora de la fachada principal, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, que requerirá de fases posteriores.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents