Aquellas prisas de Jerez 2020 han provocado estas reflexiones de Mugello 2021. Aquellas ganas de volver a correr como fuese, que acabaron con mucho daño, con demasiado daño, ha generado, no solo inquietud ante el presente y futuro de Marc Márquez (Honda), sino dudas de si vale la pena correr este domingo en el Gran Premio de Italia, que se disputa en el velocísimo y exigente trazado de Mugello, donde se corona la recta (con bache, cambio de rasante y salto incluido) a 360 km/h y se traza la primera curva tras reducir esa velocidad a la nada en 200 metros.

Márquez, que aún se lamenta de su caída absurda e incomprensible ("culpa mía y solo mía") en Le Mans, cuando estaba siendo el más rápido (el más rápido, no, estaba rodando un segundo y medio más rápido que el líder, Jack Miller), ha decidido bajar el ritmo y tomarse los primeros entrenamientos de ayer, en Mugello, con calma. Con tanta calma y dolor en su hombro derecho (el daño del húmero está solucionado, así como el dolor de ese codo, pero no los problemas de espalda, fruto de esas lesiones y operaciones), que tanto él como su equipo personal, Honda y Alberto Puig, manager del 'team' hispano-japonés, podrían plantearse este mismo sábado o el domingo, poco antes de la carrera, si vale la pena o no salir a carrera, sabiendo que, la próxima semana, se corre en casa, en Barcelona, en Montmeló.

Temporada de transición

"No digo que no vaya a correr, no, no, de momento nadie en el equipo está planteando esa posibilidad", ha comentado Márquez en la videoconferencia posterior al primer día de entrenamiento. "Lo que sí digo es que si vemos que el planteamiento o el objetivo máximo va a ser acabar 12, 13, 14 o 15 y sumar un puntito, dos, tres o cuatro, tal vez, en la temporada de transición que vivimos, no valdrá la pena arriesgarse a salir. Eso sí lo digo". MM93 comentó que habían decidido plantearse este fin de semana italiano "como si se tratase de un test, de un entrenamiento, con cámaras en directo, pero nunca como un gran premio en sí mismo".

El campeón de Cervera (Lleida) reconoce que desde que salió en el primer entrenamiento, ya notó que la espalda le dolía y seguí teniendo el hombro derecho resentido. "Y eso, en un trazado tan, tan, exigente como Mugello, da que pensar", comentó el catalán. "Si tenemos que parar, paramos y no pasa nada", insistió Puig, que siguió reconociendo problemas de agarre en la Honda. "Yo no quiero hablar ahora de la moto. Nuestra moto siempre ha sido crítica, nuestra moto siempre ha tenido problemas de agarre, nuestra moto siempre se ha movido, no, no, no quiero hablar de eso ahora. El problema es que no estoy físicamente a tope. Y punto. No la llevo como quiero. No es moto ni neumático, soy yo. Veo la telemetría de mi vuelta aquí en el 2019 y la moto se movía diez veces más que hoy. ¿Por qué? Porque aún no soy yo".