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LECTURAS PARA EL VERANO

Pedro Acosta y Valentino Rossi: el niño que llega, el papá que se jubila

Jaime Alguersuari, ‘El Loco’, el ser más apasionado que existe, cuenta, a su manera, la llegada de Pedro Acosta | Nadia Tronchoni investiga (y mucho) por qué Valentino Rossi es como es y, al final, sabes cómo es el ‘Doctor’

Rossi.

El año 2021 que nos mantuvo con el corazón encogido sin saber qué iba a ocurrir con Marc Márquez nos deparó una sorpresa enorme, estremecedora en cuanto a su impacto, que no miedo, como fue el alumbramiento de una nueva estrella llamada Pedro Acosta, el ‘tiburón de Mazarrón’, y la confirmación de que Valentino Rossi se jubilaba, a los 42 años (ahora tiene 43 y ya es padre) tras pasarse 12 años persiguiendo su 10º título y acusando a todo el mundo, especialmente a Márquez, de habérselo arrebatado injustamente.

Metidos ya de lleno en el 2022, nos encontramos con la grata sorpresa de que el mundo editorial, de la mano de Ricardo Rodrigo, el enternecedor y maravilloso propietario de RBA, y Planeta, más concretamente geoPlaneta, publican dos historias increíbles, por lo dispares que son, por la diferente manera que han sido escritas y por la personalidad de sus autores. Las historias son del gran joven y del gran viejo, del campeón más irreverente y del veterano más influyente en MotoGP….hasta que llegó, vaya, Marc Márquez Alentá.

Dos vidas muy diversas

Ambas historias son dignas de leerse, no solo porque hablan apasionadamente del mundo de las carreras y del material que están fabricados sus héroes, sino porque, siendo historias vinculadas al campeón más joven (el ‘tiburón’ apenas tenía 16/17 años cuando fue héroe) y al más viejo (el ‘Doctor’ se fue con 42, después de vivir unos años que nadie esperaba verle protagonizar), son relatos escritos por manos y mentes totalmente diferentes y, por supuesto, por dos personas de vidas muy diversas y, por descontado, de trayectorias vinculadas, sí, a las motos, a las carreras, pero tremendamente dispares.

Es posible que este sea el único lugar donde se pueda contar: la historia del veterano Jaime Alguersuari, de 72 años, sobre el ‘boom’ de Pedro Acosta no interesó a Planeta. Y también aquí se puede decir: hay que ser amigo, alumno, colega, cómplice y, sobre todo, socio del club de ‘Los últimos de Filipinas’, presidido por ‘El Loco’ (así le llamamos sus amigos), para creer en sus proyectos y atreverse a poner negro sobre blanco las locuras que se imagina a diario.

Les diré más: estamos, y eso lo sabe el mundo de las dos y de las cuatro ruedas, frente al tipo que tiene en su casa la preciosa y curiosa Ossa 250 Monocasco, fabricada artesanalmente en 1968, que pilotaba el no menos mítico Santiago Herrero y en la que se subió Acosta para la portada del libro. Estamos ante el iluminado que ideó y creó la revista Solo Moto, el Criterium Solo Moto, de donde salieron todos los campeones del mundo españoles modernos y la Copa Bultaco Streaker.

"¡Ha nacido una estrella!"

Pero cuando lean el libro de Acosta ‘La historia jamás contada’ verán que no es un texto al uso, no es un libro común, es un viaje por la vida de alguien como Jaime Alguersuari, que decidió dejar de ser piloto profesional el día que derrotó a Ángel Nieto en una carrera en el País Vasco «porque, aunque le he ganado, este tío es 117 veces mejor que yo y debo dedicarme a otra cosa». Y así fue como se convirtió en el principal inspirador y emprendedor (esa palabra la inventó él), para poner ilusión y medios en el mundo de la alta competición.

‘El Loco’, que, en su día, se autodefinió como «un monomaniaco imbuido de sentido de misión» y cuyo eslogan cada vez que creaba una competición era «si quieres ser figura, sígueme», vio el primer entrenamiento de Pedro Acosta en Catar-2021 y apareció en twitter diciendo «¡señores, ha nacido una estrella!» Era, lo juro, el primer entrenamiento. Yo tengo ese washap. A partir de ahí, se enamoró del chaval y se inventó este libro, que ni es libro ni es nada, es una historia de pasión por las carreras y devoción por un bebé conruedas.

La famosa patada a Márquez

El libro de Nadia Tronchoni es otra cosa. No surge del corazón (creo) aunque acaba, sí, en ese músculo amoroso. «Fui yo», cuenta Oriol Puigdemont, su amigo y compañero en El País y uno de los mejores especialistas del motor, «quien, en Jerez-2010, le presenté a Valentino Rossi. Y cuando la vi recién llegada al ‘paddock’, pensé ‘se la van a comer viva’. Ha quedado demostrado que mi ojo clínico es nefasto: en poco tiempo, Nadia se convirtió en una de las referencias del Mundial y, no solo eso, sino que, desde hace unas semanas, es mi jefa enel diario El País».

Tronchoni ha trabajado duro, muy duro, en la elaboración de ‘Las mil caras de Rossi’ porque ha hablado con mucha gente del ‘paddock’, de la vida y del entorno del ‘Doctor’ para conseguir una visión que les sorprenderá.

Inspirada, cuenta ella, en la idea que el premio Pulitzer J. R. Moehringer expuso en ‘Open’, la durísima biografía de Andre Agassi y el ‘Rafa, mi historia’, de John Carlin, Tronchoni escoge como tuétano, como columna vertebral, como hilo conductor, la famosa patada que Rossi le propinó a Márquez, en el 2015, y va colocando las piezas de su puzle para que el lector haga su propia interpretación de quién es, cómo se comporta y por qué hace las cosas de esa manera el mito de Tavullia, ahora un feliz padrazo.

Repito: dos libros, dos héroes, dos historias, dos autores, dos estilos totalmente diferentes, originales, uno con más corazón que cabeza, uno menos científico que el otro, pero dos relatos apasionantes. Muy de este verano, créanme.

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