Motociclismo
Marc Márquez: "A 300, a un dedo de otra moto, no piensas ni un tu madre, ni en tu padre, ni en tu novia, ni en tu perro"
Como diría el inolvidable Johan Cruyff, en la carrera de MotoGP de Aragón, ha habido un momento de "gallina de piel", cuando Marc Márquez y Marco Bezzecchi se han emparejado, a más de 300 kilómetros por hora, en la contrarrecta de Motorland. ¿Qué se siente en esos momentos? "Es una locura", ha confesado Márquez, el vencedor

Marc Márquez (Ducati) saluda a sus fans en Motorland (Aragón) tras su victoria de hoy en el GP. / MOTOGPTV

Era la vuelta nº 6 de las 23 que tenía la carrera de MotoGP del Gran Premio de Aragón. Marc Márquez (Ducati), que perseguía el pleno al 37, porque necesitaba esos 37 puntos si quería, al final del Mundial, tener alguna posibilidad de renovar el título, había perdido “por un error mío, sí, somos humanos” la posibilidad de, como hizo en la prueba al ‘sprint’ del sábado, liderar la carrera tras la primera curva (“me olvidé quitar el control de suspensión de mi rueda trasera y duro dos curvas más, impidiéndome superar a Marco Bezzecchi y Pedro Acosta”), tuvo que cambiar de planes y jugársela más adelante, con mayor riesgo.
Fue en ese giro, el sexto, fue en la curva 15, previa a la contrarecta, donde le hizo un interior impresionante a ‘Bezz’ y, a la salida de esa curva, el italiano de Aprilia trató de devolverle el adelantamiento a ‘Il Cannibale’ en esa recta, emparejándose al nueve veces campeón del mundo, durante un puñado de segundos, casi rozándose los carenados, a más de 300 kilómetros por hora.
"Son momentos de locura, de máxima adrenalina, que solo podemos sentir los pilotos de MotoGP. Momentos en los que lo único que piensas es en seguir retorciendo el gas y ser el último en frenar"
-Perdone, juntos, pegaditos, a más de 300 kilómetros por hora, ¿qué siente, que piensa, cómo se comporta, qué hay que hacer?
-A 300 por hora, en paralelo con otro piloto, a un dedo de su moto, ahí, en ese instante, no piensas ni en tu madre, ni en tu padre, ni en tu novia, ni en tu perro. Solo piensas en seguir apretando los dientes, retorcer el puño del gas y, sí, tratar de ser el último en cortar gas, a purando la máximo la frenada.
Eso hizo Márquez, a sus 33 años, 296 grandes premios y 17 giros antes de conquistar el triunfo nº 103 de su tremendo palmarés. “Son momentos de máxima adrenalina, que solo podemos experimentar, sentir los pilotos de MotoGP. Momentos de auténtico piloto y, tal vez, sí, por qué no reconocerlo, de locura controlada, pero momentos de los que sí sales triunfador, pueden significar, como así ha sido esta vez, la oportunidad de ganar la carrera”.
Márquez reconoció que, tras el susto inicio, tras las primeras cuatro curvas, tuvo que cambiar el planteamiento y descubrir, en plena carrera, que Pedro Acosta (KTM) podía ser el rival. “Lo comprobé ya el sábado, en la ‘sprint’ y, en cuanto, vi que salía muy bien y que se pegaba a nosotros, a Marco y a mí, pensé que no podía ceder ni un milímetro, como así ha sido”.
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Fuente: El Periódico
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