Pocos coches ofrecen tanta polivalencia y versatilidad en el segmento compacto como el Mercedes-Benz GLB que hemos probado recientemente. Habrá quien diga que no se trata de un SUV del segmento C, pero es prácticamente igual de largo que un Ford Kuga o un Toyota RAV-4. Y con tan sólo 2 milímetro más que el primero, y 3 que el japonés, es capaz de ofrecer 7 plazas en su interior y un maletero de 570 litros (con 5 plazas). De hecho, ocupa el sexto lugar en la lista de los 10 SUV compactos con el maletero más grande del mercado en 2022 que realizamos recientemente. Pero vayamos por partes y analicemos bien todos sus aspectos, empezando precisamente por el diseño.

Diseño exterior e interior del GLB

El GLB presenta un aspecto mucho más imponente que su hermano pequeño GLA. Y es que las mayores capacidades off-road del primero saltan a simple vista nada más ponernos frente a él. Es un coche con una altura notable, como se aprecia en un frontal robusto y típico del segmento todocamino, en el que de inmediato la vista se te va a los pequeños pero llamativos faros y al emergente símbolo de la estrella en el medio de la gran parrilla con el diseño típico de la marca.

En el lateral es donde más se aprecia su pertenencia la familia ‘G’ de Mercedes, con superficies amplias y formas cuadradas, pero precisamente redondeadas en sus extremos para darle un aspecto más moderno y actual. Visto desde esta perspectiva se aprecian los cortísimos voladizos delanteros y traseros, lo que unido a su enorme batalla y los marcados pasos de rueda, le otorgan un aspecto muy todoterreno. A su vez, el portón trasero de diseño casi vertical adelanta el carácter familiar de este vehículo, con su enorme interior.

La vista posterior es sin duda la más contundente de todas, con unos enormes hombros que parecen anclar el coche a la carretera, transmitiendo una extraordinaria sensación de aplomo y estabilidad. Nuestra versión contaba con una doble salida de escape y un llamativo difusor trasero en negro piano, que conjuntamente con las llantas y otros motivos en negro repartidos por todo el vehículo le otorgaban una imagen muy deportiva, fusionando así dinamismo y capacidad off-road.

La sobriedad del exterior se traslada a un interior que rezuma calidad y sofisticación por los cuatro costados. Los materiales empelados en el habitáculo son excelentes, los ajustes los esperados en una marca premium comoMercedes-Benz, y la dotación tecnológica sencillamente sobresaliente. El habitáculo es sencillo y da prioridad a la funcionalidad, pero sin descuidar un diseño inspirado en los coches todoterreno, con elementos como la gran barra cromada que emerge de la parte inferior del salpicadero y que continúa su recorrido hasta las puertas. Pero una vez más ese espíritu aventurero se fusiona con la deportividad, combinando materiales como el símil de cuero de las puertas con pespunte de hilo rojo o incluso el alcántara de los paneles interiores.

Pero si algo destaca en el habitáculo del GLB es el sistema de infoentretenimiento MBUX con sus dos grandes pantallas, que en el caso de la unidad de pruebas montaba las más grandes disponibles, con dos paneles de 10,25 pulgadas (básico 2 pantallas de 7’’).

Habitabilidad y maletero en el Mercedes-Benz GLB

El GLB es el primer modelo compacto de Mercedes-Benz con capacidad para 7 plazas, y junto con su excepcional capacidad de carga, es quizá la característica más destacada de este modelo. Pese a utilizar la misma plataforma que el GLA o el Clase B, este modelo ofrece mayores dimensiones: mide 4630 mm de largo, 1834 mm de ancho y 1659 mm de alto, con una extraordinaria batalla de 2829 mm.

Estas cotas le otorgan su gran habitabilidad y capacidad de carga. Ofrece tres filas de asientos totalmente modulables. La segunda disfruta de hasta 967 mm de espacio para las piernas, pero se puede recorrer hacia delante o hacia detrás unos 12 centímetro para dar más espacio a la dos plazas de la tercera fila o, si estas están abatidas, ampliar la superficie de carga. Esta oscila, entre los 570 y los 1.805 litros, con cinco plazas o únicamente respetando las dos delanteras. Con las 7, el espacio en el maletero es prácticamente testimonial.

No testimoniales, pero si ocasionales son las dos plazas de la tercera fila de asientos. Se accede cómodamente a ellas abatiendo las de la segunda, pero están pensada para personas que no sobrepasen los 1,70 metros. Si mides más irás algo justo de espacio. Es decir, que para situaciones ocasionales son perfectas, pero si hablamos de largos recorridos mejor situar en ellas a niños o gente de talla pequeña. Eso sí, en ellas encontramos desde cómodos reposabrazos, posavasos y hasta dos cargadores USB de tipo C.

El motor 200d le va perfecto al GLB

En el Mercedes-Benz GLB se pueden montar tres propulsores de gasolina y cuatro diésel, y nuestra unidad de pruebas tenía el propulsor de acceso a la gama diésel, el 200d. Se trata de un bloque de 4 cilindros con 150 CV, acoplado en este caso a una caja de cambios automática de 8 velocidades y con tracción total inteligente 4MATIC.

Hace poco publicamos el reportaje: ‘7 razones para comprar un diésel en 2022… y 5 razones para no hacerlo’, y lo cierto es el que GLB cumple a la perfección con el patrón para optar por un motor de este combustible. Y es que, pese a sus dimensiones, peso, la tracción total y las 7 plazas interiores, logramos acabar la prueba tras más de 1.000 kilómetros con una media de consumo de 6,0 litros a los cien. Esto supone tan sólo dos décimas por encima de lo que marca la ficha técnica oficial, y lo logramos además sin echar mano apenas del modo ‘Eco’ y en condiciones mixtas de conducción, aunque eso sí, primando la carretera.

Lo bueno es que este consumo no está reñido con las prestaciones, ya que pese a ser el diésel menos potente de la gama, el 200d tiene un rendimiento más que destacable. Nunca sientes que falte potencia: acelera desde parado de forma progresiva pero contundente y cuando quieres adelantar en carretera basta pisar a fondo para hacerlo sin problemas gracias en gran parte al trabajo impecable del cambio automático. No es un coche de reacciones deportivas, pero sí más que suficientes para moverte en el día a día y en escapadas con toda la familia y su equipaje con total normalidad.

Máximo confort de conducción

Por lo que respecta al comportamiento general del GLB, hay que decir que está claramente enfocado al confort. Cada elemento y componente de este SUV está pensado para ofrecer la máxima calidad de vida a bordo, la mayor facilidad de manejo en conducciones cotidianas y la menor fatiga posible al volante en largos trayectos. Es decir, un coche para todo y para todos, que siempre apetece conducir. Y es que incluso por ciudad es un modelo agradecido de llevar, ya que contrarresta sus grandes dimensiones con una elevada altura de manejo que facilita la visión; con infinidad de sistemas de ayudan a la conducción como el de aparcamiento y salida en pendiente; y con otros muchos elementos de seguridad que lo convierten en uno de los coches de su segmento que mejor protegen a sus ocupantes.

Además, el GLB cuenta con distintos modos de conducción que varían desde la respuesta del motor, pasando por la precisión de la dirección, o la dureza de la suspensión, para disponer de un comportamiento más deportivo, confortable o eficiente, según queramos. Igualmente, se pueden modificar todos estos ajustes de un modo individual para lograr un comportamiento del coche totalmente personalizado, ya que puede que a alguien le guste la suspensión más dura pero la dirección liviana y el modo la respuesta del motor más eficiente posible.

Sólo nos faltó ponerlo a prueba en una conducción off-road, pero todavía teníamos frescas las sensaciones que nos dejó en su presentación, donde sí completamos varios circuitos todoterreno, en los que comprobamos la efectividad de su sistema de control de descensos, la acertada altura libre al suelo de 20 centímetros, la capacidad de tracción del sistema 4MATIC, o cómo responde ante extremas inclinaciones, pudiendo ver en sus animaciones específicas del sistema de infoentretenimiento los grados exactos a los que estamos moviéndonos.

El GLB no es el mejor coche para moverte por la ciudad, pero es sencillo y cómodo de llevar en la urbe; no es el 7 plazas más espacioso del mercado, pero pocos otros modelos ofrecen 7 asientos en un tamaño tan compacto; no tiene la mayor capacidad de carga de su segmento, pero sí es superior a la de la mayoría de su competencia; y el motor 200d no es el más potente, pero sí uno de los más eficientes. Esto hace que sea un coche altamente recomendable para un amplísimo espectro de clientes.