Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que el ser humano se atrevió a mirar por primera vez más allá de lo estrictamente religioso y, así, empezar a romper las cadenas del destino con las que los dioses le mantenían prisionero.

Y al menos desde entonces, zarandeado siempre por fuerzas tan poderosas como la fe, la naturaleza, la razón..., el hombre siempre se ha preguntado lo mismo: ¿Cómo lograr una vida mejor, qué hacer para ser feliz?

Hacer. En la Rusia de finales del siglo XIX, con la revolución bolchevique a la vuelta de la esquina, ese verbo era una bomba cargada de sentido. Y es precisamente en ese paisaje convulso en el que Anton Chéjov le quita la espoleta y escribe Tío Vania.

En esta obra magistral, cuatro hombres y cuatro mujeres se ven a sí mismos reflejados en los espejos de los demás y reciben la imagen de la propia y frustrante realidad en la que han embarrancado con el paso de los años. Una realidad plagada de insatisfacciones, egoísmos, abandonos, amores no correspondidos... Pero también, por supuesto, de sueños y esperanzas.

De este modo, corre por Tío Vania un río de dramatismo, pero con profundas corrientes de humor inteligente y de ternura, incluso de sarcasmo. Una mirada viva, luego poliédrica, que plantea el dilema que se adivina en el texto de uno de los más grandes autores de la literatura rusa de todos los tiempos: ¿Qué hacer con esa vida castrada, resignarse o encontrar el coraje suficiente y reaccionar de algún modo?

Salta a la vista que la cuestión está plenamente vigente. No podría ser de otro modo tratándose, como se trata en realidad, de aquel eterno problema consustancial al ser humano: ¿Qué hacemos con nosotros mismos, languidecer o rebelarnos?

Tío Vania llega ahora al Teatro Olympia de Valencia (del 3 al 21 de octubre) en la versión de L´Om Imprebís dirigida por su fundador, Santiago Sánchez. Lo hace, además, con un reparto que no deja resquicio a la duda: Rosana Pastor (Goya por Tierra y Libertad, de Ken Loach y que vuelve a los escenarios con este montaje), Sandro Cordero (Calígula), Vicente Cuesta (Quijote), Xus Romero (nominada como mejor actriz en los Premis de la Generalitat por su Doña Inés con John Strassberg), y Carles Montoliu y Carles Castillo, o las actrices Paca Ojea y Carmen Arévalo, verdaderas especialistas en Chéjov, como recuerda el propio Santiago Sánchez.

Este Tío Vania llega a Valencia, además, precedido por el éxito cosechado durante su estreno en los madrileños Teatros del Canal, donde obtuvo el elogio sin fisuras por parte de la crítica y agotó localidades durante sus representaciones.

Las alabanzas dedicadas por los especialistas a esta versión de Chéjov, que sin embargo respeta hasta la última coma del texto, fueron contundentes. Los resumimos citando una de Javier Millán: «Nadie debe perderse este Tío Vania sólido y trabajado». Y expresado mediante uno de los montajes austeros que caracterizan a L´Om Imprebís y Santiago Sánchez. Porque esta compañía ya ha demostrado hace mucho tiempo que la calidad descansa en la eficacia, y no en la alharaca formal.

Tampoco queremos resistimos la tentación, dados los tiempos que nos están obligando a vivir, de regresar otra vez a Millán: «A malos tiempos, buen teatro». A partir del 3 de octubre, en el Teatro Olympia de Valencia.

El regreso de «Imprebís 5 estrellas»

La compañía L´Om-Imbrebís llega a Valencia en esta ocasión con un doble regalo. Además del monumento teatral que supone Tío Vania, el gran éxito internacional de la compañía, Imprebís.

Los ganadores de las entradas son: isabel ramirez y angel castellano lazaro.

Su estreno en 1994 marcó un punto de inflexión en la trayectoria de la compañía L´Om. Tras su presentación en Alicante, el estreno en el Talía de Valencia, con tres prórrogas consecutivas y la entusiasta respuesta del público, hacía presagiar que se estaba ante un espectáculo insólito dentro del teatro español. Sin embargo, nadie podía intuir que, casi 18 años después, el espectáculo seguiría representándose, que se habrían sobrepasado las 1.500 funciones y el millón de espectadores, y que habría llegado a los principales teatros de toda España, así como a 21 países. El éxito del espectáculo fue tan rotundo, que muchos espectadores han asociado el nombre de la compañía a la propia obra, y por eso, desde finales de los noventa, a L´Om le acompaña el apellido de Imprebís: L´Om Imprebís.

Con los actores y el director original: Carles Castillo, Carles Montoliu y Santiago Sánchez, vuelve ahora a Valencia, en esta ocasión con la música en directo de un jovencísimo creador valenciano, Víctor Lucas, y se presenta por primera vez en el Teatro Olympia (días 5, 6, 12, 13, 19 y 20 de octubre). De nuevo en la capital del Turia, pues, se producirá la fiesta irrepetible que permite cada noche a los espectadores decidir qué se va a representar sobre el escenario. A partir de sus frases, ideas, y sugerencias, dos actores, un director, un músico y un iluminador, crearán en vivo ante el público el que muchos han calificado como el espectáculo más sorprendente de las últimas décadas.

Desde los inicios trabajaron con el creador del espectáculo, Michel López, el director en escena, Santiago Sánchez, y los dos actores, Carles Castillo y Carles Montoliu. Ellos son la columna vertebral del montaje, al que se han mantenido fieles en todos estos años. La música en directo fue concebida con Ángel Estellés, que desgraciadamente falleció en 2004, y además de Mamen García y Yayo Cáceres, en la actualidad esta responsabilidad recae en el joven músico Víctor Lucas, que ha dado un nuevo enfoque al trabajo musical.

El diseño de luces original fue creado por Kique Mañas y, posteriormente, matizado y enriquecido por técnicos como Karlos Pereira, Toni Castillo y, hoy en día, por el responsable fundamental en la estética de la compañía,Rafael Mojas. Todos ellos vuelven ahora con nuevas propuestas, nuevos protagonistas y experimentando con nuevas formas teatrales. Vuelven con Imprebís 5 estrellas, convencidos de que es más urgente que nunca hacer un teatro de aquí y ahora, y dar una respuesta desde el humor y la inteligencia al difícil momento que vivimos.