Héctor Alterio regresa a los escenarios para dar vida a León Felipe en el 50 aniversario de su muerte.

Este proyecto es la culminación de un deseo personal de Alterio por interpretar una selección de textos que no tienen un denominador común, sin embargo, resaltan la manifestación de unos sentimientos compartidos entre el autor y el intérprete, coincidencias que existen debido a la implicación emocional de Héctor con el espectáculo. El acompañamiento de José Luís Merlín en la guitarra se sostiene, inevitablemente, por la improvisación a partir de temas propios y la inflexión y modulación de la voz del actor, emplea una técnica similar a la de los guitarristas flamencos, pero apoyada por piezas propias de inconfundible raíz sudamericana.