Esta obra, titulada Hathor (que toma el nombre de una Diosa egipcia), pertenece a la serie pictórica Enso, caracterizada por representar formas circulares y que llevo desarrollando desde 2015. El círculo y su extensión tridimensional, la esfera, con infinitos matices, son parte de la naturaleza y de todas las culturas donde históricamente ha mantenido una trascendencia mágica. Ambos simbolizan la perfección y sus efectos, como el cielo cósmico o sus movimientos cíclicos.

Enso es un modo de iluminación, un ejercicio espiritual, y simboliza el universo, el vacío, la infinitud…. Mi acercamiento a este concepto es subjetivo y relativo, pues pertenezco a la cultura occidental; desde esta me expreso y a través de ella busco los valores místicos y sagrados que son comunes a todos los seres humanos y están presentes en todas las culturas. Los ensos representan para mí, con su inmensa sencillez -mayor aún que un haikú- la imperfecta perfección del momento presente.