Cuenta la gente criada en los Puertos que, cuando niños, cuando no querían terminarse las judías verdes o les daba miedo la noche, los grandes les decían: "mira que, si no haces caso, vendrá La Pastora". La memoria de La Pastora, "una repelente mujer, lésbica y sanguinaria, con instintos de hiena", denominada Teresa y también denominado Florencio, está escrita a los márgenes de los libros de historia.