Un sabio dijo que el rencor es un veneno que tomamos para matar a otro, una paradoja absurda e incuestionable. Todo lo contrario es el perdón, ese acto difícil pero absolutamente necesario. A lo largo de mi vida he tomado muchas veces la decisión de perdonar, al igual que en otras ocasiones, no he sido capaz de desembarazarme de las ataduras del rencor. Por esa dualidad sigo caminando e imagino que lo seguiré haciendo el resto de mi vida. Sin embargo, el mágico encuentro con Juana Acosta (por primera vez, al menos en teatro) y Chevi Muraday (una vez más, dentro de una colaboración que espero que nunca cese) me lleva a replantearme mis propios límites, como persona y dramaturgo (¿acaso se pueden separar ambas circunstancias?) ya que ambos artistas me regalan un universo complejo respecto a este tema y me arrojan, por tanto, a un territorio fértil y poderoso. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el perdón?

Juana Acosta

Chevi Muraday

Dirección y coreografía: Chevi Muraday

Dirección de escena: David Picazo y Chevi Muraday

Textos: Juan Carlos Rubio

Ayudante de dirección y repetidora: Paloma Sáinz-Aja

Dirección musical y música original: Mariano Marín

Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel (AAI)

Espacio escénico: Chevi Muraday

Vestuario: Losdedae

Fotografías: Félix Valiente

Dirección de producción: Gachi Pisani- GP Management y Distribución de Espectáculos S.L.

Danza

+ 14 años

60 min.