En clave de humor y de celebración, los dos acróbatas se embarcarán en un viaje de transformación personal, también transformará el espacio escénico en sí. Motivados: el uno por un cambio constante y un afán de superación, mientras el otro personaje nos sugiere encontrar una conformidad, estabilidad y un equilibrio, lo cual desencadenará una serie de situaciones y de conflictos insólitos a la vez que poéticos.