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Con 'La manzana de oro'

El regreso al cine de Jaime Chávarri 15 años después

Tres lustros después de su último filme, ‘Camarón’, Jaime Chávarri, autor de la fundamental ‘El desencanto’, vuelve a ponerse detras de la cámara con ‘La manzana de oro’

El regreso al cine de Jaime Chávarri 15 años después.

Jaime Chávarri vendría a ser el eslabón perdido de una cadena inexistente del cine español, una cadena que empieza y termina con él. Su obra es atípica y atrevida, aunque tiene también encargos y filmes acomodaticios. Desde 2005 apenas se sabía nada de él, solo la aparición como actor en algunos cortos y largometrajes independientes. Ahora regresa con ‘La manzana de oro’, adaptación de la novela de Fernando Aramburu ‘Ávidas pretensiones’, ambientada en una hospedería en la que se celebran unos encuentros de poesía. Marta Nieto y Sergi López dan vida a dos de los peculiares personajes –rapsodas clásicos y urbanos, poetas bucólicos y mundanos, influencers y ensayistas– que dirimen sus situaciones personales mientras recitan y entablan líricos duelos.

'La manzana de oro', la nueva película de Chávarri.

Fuera del sistema también se ha sentido Chávarri muy cómodo, ya sea por necesidad, en sus primeros tiempos, o por convicción. ‘Estado de sitio’ (1970), un corto producido por José Luis Borau de título más que atrevido para la época, se centró en la tensa relación entre dos mujeres en el campo durante la guerra. Siguiendo en la casa de Borau, Chávarri participó como guionista en la muy significativa ‘Un, dos, tres… al escondite inglés’ (1970), comedia pop sin prejuicios con la que debutó como director Iván Zulueta. 

Jaime Chávarri con Aitana Sánchez-Gijón y Juan Echanove en una imagen de archivo.

Un año después aparecía ‘Pastel de sangre’, una singular película de episodios realizada entre cineastas de Madrid (Chávarri y Emilio Martínez Lázaro) y de Barcelona (Francesc Bellmunt y Josep Maria Vallés): una historia del terror a través de los tiempos. Chávarri hizo en ‘Victor Frankenstein’ su particular recreación del Moderno Prometeo, con Ángel Carmona como el doctor Frankenstein, Eusebio Poncela como el monstruo, Marisa Paredes, Charo López y él mismo Chavarri en el papel de Henry Clerval, el mejor amigo de Frankenstein. Un corto que parecía todo un manifiesto para el renovado cine español que prometía la naciente década de los 70.

 Y así sería en el caso de Chávarri, pues no se apartaría del terror de serie B coescribiendo el guion de ‘Las vampiras’ (1971), de Jesús Franco, y debutando como director en solitario con ‘Los viajes escolares’ (1974), filme interpretado por Bruce Robinson, Maribel Martín, Lucía Bosé y Guillermina Motta, y con banda sonora de Luis Eduardo Aute; Chávarri protagonizaría con Ana Belén el corto realizado por Aute por las mismas fechas, ‘A flor de piel’. ‘Los viajes escolares’ es un perverso ‘coming of age,’ cuando este término no existía, que narra la deriva de un estudiante inmaduro que convence a su joven profesor para que le acompañé en el reencuentro estival con su familia. Antes de este notable y olvidado filme, Chávarri dirigió para la serie televisiva ‘Los libros’ el capítulo consagrado a Lewis Carroll, ‘El mundo es como no es’ (1974). 

Una imagen de 'El desencanto'.

Con este reducido pero muy apreciable bagaje, Chávarri entró en los dominios del productor Elías Querejeta y afrontó una de las obras más singulares del cine español, ‘El desencanto’ (1976), documental en blanco y negro que subvierte los códigos del propio género e indaga en la historia reciente española a través de las conversaciones, pausadas o autodestructivas, con los familiares de Leopoldo Panero –representante de la poesía del régimen, surgida tras el final de la Guerra Civil española–: su viuda Felicidad Blanc y sus tres hijos, Juan Luis, Leopoldo María y Michi.

El desaparecido Ricardo Franco, cineasta generacionalmente ligado a Chávarri, realizó una continuación en 1994, ‘Después de tantos años’. Blanc había fallecido (en 1990) y la cámara escrutaba ahora el desencanto de los tres hijos. Nadie queda hoy de aquella familia: el diletante Michi –que en el filme de Franco aparece terriblemente envejecido– murió de cáncer en 2004, Juan Luis falleció en 2013 y Leopoldo María, que en los 70 fue incluido en la antología de los ‘Nueve nuevísimos poetas españoles’, murió en 2014 en una unidad siquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria en la que había ingresado por propia voluntad.

 Chávarri se había implicado de un modo u otro en la historia de los Panero, así que su mirada quizá no hubiera sido tan objetiva de realizar esta continuación. Por el contrario, se desmarcó de esta prestigiosa línea documental, pero no de Querejeta, y realizó un excelente filme sobre un homosexual represaliado por el franquismo que vuelve al lugar de su infancia, ‘A un dios desconocido’ (1977), al que siguieron títulos no tan atrevidos, aunque algunos de gran éxito comercial, como ‘Bearn o la sala de las muñecas’ (1983), ‘Las bicicletas son para el verano’ (1984) y ‘El río de oro’ (1986).

Sin olvidar su contribución como guionista a una de las comedias más taquilleras de la época, ‘¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?’ (1978), de Fernando Colomo, ni su querencia por el erotismo: rodó uno de los episodios de ‘Cuentos eróticos’ (1980) y otro de ‘Série rose’ (1986-1991), antología televisiva francesa de relatos libertinos. La homosexualidad (en el periodo de posguerra) volvió a estar muy presente en otro de sus títulos de mayor éxito, el musical ‘Las cosas del querer’ (1989), del que rodaría una continuación más formularia en 1994.

 La obra de Chávarri fue perdiendo fuelle, de la evocación de las canciones de Carlos Gardel en ‘Sus ojos se cerraron’ (1997) hasta un proyecto tan insensato como el ‘biopic’ de Camarón de la Isla, ‘Camarón’ (2005), su última película como director hasta la aparición de ‘La manzana de oro’. Casi dos décadas enteras de pausa y distanciamiento de la industria.

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