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Críticas

'¿Qué vemos cuando miramos al cielo?': una experiencia mágica

Se estrena esta pequeña joya que ha ido adquiriendo relevancia en el circuito de festivales y que apuesta por el milagro y la inocencia, por la libertad y la imaginación a la hora de hacer y ver cine

Una imagen de ’¿Qué vemos cuando miramos al cielo?’.

'¿Qué vemos cuando miramos el cielo?'

Dirección Alexandre Koberidze

Intérpretes Ani Karseladze, Giorgi Bochorihvili, Oliko Barbakadze, Giorgi Ambroladze, Vakhtang Panchudlidze, Irina Chelidze

Año 2021

Estreno 5 de enero de 2022

★★★★ 



Dos jóvenes tropiezan y se enamoran de manera instantánea. Mientras ella vuelve a casa, en un cruce, una planta, una cañería y un semáforo le contarán que ha sido víctima de una maldición que impedirá que vuelvan a encontrarse. Al día siguiente, los dos cambiarán de rostro y perderán aquellas cualidades que les caracterizaban. Mientras, una directora busca a una pareja de enamorados para un documental y unos perros callejeros eligen el mejor lugar para ver el mundial de fútbol. En esos códigos entre la fabulación y la magia de lo cotidiano se rige esta asombrosa obra del director georgiano Alexandre Koberidze que nos invita a volver a mirar el cine como si fuera un milagro: el milagro de que todo es posible, de que se puede contar una historia utilizando los recursos cinematográficos de una manera diferente para generar la sensación de epifanía. 

Como ya ocurría en su anterior trabajo, 'Let the Summer Never Come Again', Koberidze vuelve a utilizar la gramática del cine mudo para componer un relato en el que la realidad se transforma a través de la mirada, de la estructura de los planos, de su cadencia, de la utilización de los fuera de campo, de la voz de un narrador omnisciente o del empleo de la música y de canciones (en este caso, el himno 'Un’estate italiana') que ayudan a generar momentos de una enorme y delicada belleza. Así es '¿Qué hacemos cuando miramos al cielo?', maravillosamente impredecible, repleta de vericuetos en los que perderse y finalmente encontrarse. Una película que respira libertad, imaginación, que escapa a cualquier tipo de formulación y que en cierto modo apuesta por la inocencia. Quizá por eso la pureza del amor y la mirada de los niños se encuentra tan presente en este cuento moderno en el que una pelota de fútbol por encima de nuestras cabezas o enredada en la corriente de un río se convierte en un acto poético y alegórico. 

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