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Tradición

La mejor receta del potaje de vigilia típico del Viernes Santo

Se trata de un plato simple y barato, pero que guarda los sabores más tradicionales de la cocina familiar

La mejor receta del potaje de vigilia, el guiso más tradicional del Viernes Santo.

La mejor receta del potaje de vigilia, el guiso más tradicional del Viernes Santo.

I. Roma

València

Ya estamos en Semana Santa y, este, es un tiempo de tradiciones. Si entre tus familiares y allegados soléis aprovechar estas fechas para sacar el repertorio culinario típico de estas fechas, hay ciertas cosas que no pueden faltar en tu mesa: una son las clásicas torrijas, un postre que endulzará estos días festivos y, como plato principal, el archiconocido y alabado potaje de vigilia, tan típico del Viernes Santo.

El guiso combina las legumbres y verduras con el bacalao, prescindiendo por completo de la carne y permitiendo así cumplir los preceptos religiosos tradicionalmente asociados a estas fechas.

Si no sabes cómo prepararlo, te damos la solución: te ofrecemos la mejor y más infalible receta del potaje de vigilia para que te salga bien aunque sea la primera vez que lo haces.

Ingredientes para 4 personas

  • 300 g. de garbanzos
  • 300 g. de bacalao desalado
  • 250 g. de espinacas
  • 2 cebollas medianas
  • 4 ajos
  • 1 huevo
  • 1 rebanada de pan
  • 1 cucharada de postre de pimentón de la Vera
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
Los garbanzos son uno de los ingredientes principales del potaje de vigilia típico del Viernes Santo.

Los garbanzos son uno de los ingredientes principales del potaje de vigilia típico del Viernes Santo.

Receta del potaje de vigilia

Puedes cocinar los garbanzos o bien utilizar unos de bote, aunque obviamente con los primeros te saldrá el potaje mucho más sabroso. Si los vas a cocer tú, debes hacerlo con la compañía de un par de ajos y de la hoja de laurel.

Mientras se hacen los garbanzos, fríe un ajo entero en aceite y una rebanada de pan y, en cuanto empiece a saltar y a coger un tono dorado, sácalo. Luego, vierte en el aceite la cebolla picada en juliana y el otro ajo. Cuando esté todo pochado, aparta la cazuela o sartén del fuego y deja que se temple.

Añade una cucharadita de pimentón de la Vera y remueve bien (si lo haces sobre el fuego, podría quemarse). Reserva. Mientras, pon el huevo a hervir y déjalo varios minutos a fuego para que quede duro.

Una vez que los garbanzos estén cocidos, sácalos pero no tires el agua: cuélala y guárdala en otra cazuela junto a los garbanzos. Desecha el ajo y el laurel que habías añadido al agua de la cocción.

Pon la cazuela con el agua y los garbanzos a fuego medio. Cuando empiece a coger temperatura, añade el sofrito y remueve bien.

Echa las espinacas en tandas (abultan mucho hasta que empiezan a hervir) y deja cocer unos pocos minutos.

Desmiga el balacao y añade a la cazuela donde se está guisando el potaje. Muévela cogiéndola de las asas para que los ingredientes se vayan integrando y baja el fuego.

En un mortero, echa la rebanada de pan frita y desmenuzada, el ajo frito y sal (para evitar que salte). Machaca y haz un majado.

Si ya han pasado unos minutos desde que has echado el bacalao al potaje (en torno a 5 minutos), añade el majado a la cazuela y mueve de vez en cuando otra vez la cazuela por las asas para que se integre bien con el resto de ingredientes.

Pela el huevo cocido y córtalo a trozos. Retira la cazuela del fuego y sirve inmediatamente con los trozos de huevo por encima del potaje. Hay que comérselo bien caliente.

Una delicia.

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