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Bodegas Arráez: una visita para cambiar los problemas por momentos irrepetibles

La tercera generación de la familia Arráez ha transformado la bodega en un referente de enoturismo accesible y experiencias originales

Espacio diáfano, de luz tenue y temperatura y humedad constante donde descansan los vinos más expresivos.

Espacio diáfano, de luz tenue y temperatura y humedad constante donde descansan los vinos más expresivos. / B. A.

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Vicente Morcillo

Vicente Morcillo

València

Pocas bodegas han sabido adaptarse a la nueva realidad del sector del vino como Arráez, una firma arraigada en el territorio de Terres dels Alforins desde que en 1950 la familia Arráez comenzase a escribir un relato desde el esfuerzo, la constancia y el compromiso con el entorno. Hoy en día la bodega está dirigida por Toni Arráez Calabuig, tercera generación de esta saga de vinateros valencianos, responsable de la transformación de una bodega que ha completado un interesante porfolio de vinos y cuyo proceso culminó en 2010 con la inauguración de su nueva bodega, alzada en el paraje de Císcar, en el término municipal de La Font de la Figuera. Allí, Toni y su equipo han seguido trabajando en la producción de grandes vinos como Mala Vida, Bala Perdida, Vivir sin Dormir, Vividor o Cava Sutra, además de elaborar vinos como los de la colección ‘Los Arráez’ que ponen en valor variedades de uva autóctonas de la zona o las colecciones El Bunker y Lagares.

En la actualidad, en su nueva bodega Arráez ha configurado una completa oferta de experiencias alrededor del vino con iniciativas pensadas para disfrutar del enoturismo sin complejos. Durante todo el año proponen la visita ‘Sibarita’, que tiene una duración aproximada de una hora y media, aunque suele prolongarse más, sobre todo una vez que los visitantes llegan a la parte final en la sala de cata y la terraza con piscina y se disponen a disfrutar de sus vinos. La aventura comienza revisando el exterior de la nuevas instalaciones, donde el equipo de la bodega explica sus particularidades arquitectónicas, cuyo entramado simula desde el cielo la figura de una botella. Las fachadas son del mismo color de la tierra que la rodea, integrándose al paisaje como un camaleón. Una vez dentro de bodega, el recorrido se inicia en la zona de recepción de la uva, donde se explican los procesos de selección de racimos y uvas. De ahí, el visitante atraviesa la zona de depósitos, un espacio interior de iluminación natural en el que los depósitos de vinificación han sido decorados con obras hechas por el artista valenciano Eduardo Bermejo.

El siguiente punto de la visita se encuentra a tres metros bajo tierra, en un espacio diáfano, de luz tenue y temperatura y humedad constante donde descansan los vinos más expresivos, aquellos que reflejan no solo las cualidades del terruño y la zona, sino también las características de algunas de las variedades de uva autóctonas con las que trabaja Toni Arráez y su equipo de enólogos para producir sus vinos más personales. Tras visitar la planta de embotellado, el recorrido finaliza en la sala de catas y la terraza anexa, donde los visitantes tienen la oportunidad de catar tres vinos de la bodega acompañados por una selección de embutidos locales mientras se disfruta de la música ambiental y las vistas que ofrece un espacio pensado para que los invitados puedan degustar con toda comodidad los vinos de una de las bodegas que más y mejor ha evolucionado en los últimos años, consolidando un proyecto accesible para todo aquel que quiera disfrutar el mundo del vino sin complejos.

Además de la visita ‘sibarita’, Arráez organiza experiencias puntuales a lo largo del año. A finales de octubre la ‘Horror Night Party’, coincidiendo con la celebración de Halloween, propone una ‘terrorífica’ jornada en la que los vinos de la bodega generan un ambiente especial mientras se proyectan cortometrajes de terror producidos en su mayoría por jóvenes autores valencianos. Junto a esta singular experiencia, Arráez también propone actividades más interactivas como el taller ‘Haz tu propio vino’, en la que los invitados pueden crear su propio vino a partir de una selección de muestras de varietales cultivados en la finca, personalizar su etiqueta, embotellarlo y llevárselo a casa de recuerdo.

Bodegas Arráez ofrece numerosos packs de experiencias a lo largo del año.

Bodegas Arráez ofrece numerosos packs de experiencias a lo largo del año. / B. A.

Más allá de los packs de experiencias que se ofrecen a lo largo del año, Bodegas Arráez se convierte también en escenario de conciertos y sala de exposiciones, dando así su apoyo a jóvenes artistas y creativos emergentes.

Para poder formalizar las reservas de cualquiera de estas experiencias enoturísticas la bodega cuenta con una plataforma on-line en la que se desglosa al detalle todo lo que proponen para estas para próximas semanas, permitiendo la posibilidad de confirmar la visita, disponible desde 24 euros por persona, y solicitar presupuesto para las experiencias más personalizadas. En todos los casos, la visita a Bodegas Arráez finaliza con el regalo de una botella de vino y una copa serigrafiada para que el recuerdo de estas actividades perdure más si cabe en el tiempo.

Mapa de ubicación de Bodegas Arráez.
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