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El oasis de l'Hort de Trénor

Esta pequeña joya botánica de Torrent es un tesoro para los amantes de la botánica y de la naturaleza en general y un remanso de paz para quien solo busca silencio. Que no es poco.

Una de las imponentes yucas del jardín. | I. OLMOS

Sábado tarde sin restricciones pandémicas. Falta una hora para que el sol desaparezca entre los edificios de Torrent. L’Hort de Trénor está abierto y, con él, se abre -para mayor gozo del público- la posibilidad de sumergirse y disfrutar de una joya botánica como existen pocas en los alrededores de la ciudad de València. Es de propiedad pública y está catalogado Bien de Interés Cultural.

 |  I.O.

| I.O.

Como cualquiera de los silenciosos pero carismáticos huéspedes que acoge desde hace décadas, l’Hort de Trénor también tiene sus raíces y hay que hallarlas en el siglo XVI con la construcción de una ermita en unos terrenos mucho más amplios de lo que se conserva en la actualidad. Posteriormente la historia le fue situando en manos de distintos propietarios públicos y privados -en 1889 los Gómez Trénor, de ahí el nombre- y desde 1982 sus 6.000 metros cuadrados son del Ayuntamiento de Torrent para uso y disfrute de sus ciudadanos. Y la verdad es que este espacio bien vale unas horas de asueto y desconexión.

El Racó de la Poesia, el
espacio para reposar. |  I.O.

El Racó de la Poesia, el espacio para reposar. | I.O.

En su interior, caminos, sendas y cuestas escalonadas permiten disfrutar de un silencio inverosímil en medio de una ciudad de casi 90.000 habitantes. Pero sí, existe. Y sorprende escuchar como el silencio casi siempre es rasgado por las numerosas aves que habitan el jardín. Un buen libro, un paseo, una conversación.... Cualquier motivo es bueno para desprenderse allí del estrés semanal y aprender -por si no lo sabemos ya- cuan generosa y abundante es la naturaleza. Este pequeño joyero urbano guarda dentro de si encinas, alcornoques, cañas indias, sabinas, garroferes, acacias, lledoners, laurel, higueras, oliveres centenàries pero también especies exóticas como la yuca, cuya forma en pie de elefante se levanta, poderosa, entre el jardín y la zona verde o una gran araucaria de más de 150 años.

Área de descanso. I.O.

Además de la riqueza botánica, en el jardín luce la antigua casa señorial -actual sede del Cefire- y también se puede sacar jugo de un espacio para juegos infantiles y una pequeña área recreativa. Está abierto todos los días de la semana, y los domingos por la mañana se programaban (antes de la pandemia) talleres y actividades para los más pequeños. Sin duda, l’Hort de Trénor es una maravillosa clase de botánica para adultos y escolares que ojalá pueda recuperar pronto su total normalidad.

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