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Calma y mar en Casablanca

La playa de Almenara, conocida como Casablanca, es uno de esos lugares de la costa valenciana que una evoca cuando pronuncia la palabra ‘calma’. En origen caracterizado por casitas bajas de una o dos plantas como mucho, su largo paseo y su ambiente de pueblo la convierten en un remanso de paz frente al mar.

Casitas tradicionales en la 
primera línea de playa.  |  L-EMV

Casitas tradicionales en la primera línea de playa. | L-EMV

Sábado, julio, por la mañana. Sentada cerca del paseo, esta periodista observa el río de gente que disfruta de él: una pareja que corre, un señor con un perrito, una mujer en bici con dos niños, una pareja sentada leyendo.... La playa de Almenara, conocida como Casablanca, es un trajín de vida desde primera hora y eso que, entre las archipopulares playas de Canet d’En Berenguer y Xilxes, este enclave de la costa valenciana no es especialmente conocido. Pero quien lo conoce, eso sí, no conseguirá pasar por alto su aire relajado, sosegado, balsámico. Y es que, efectivamente, Casablanca es un lugar tranquilo, con algunas tiendas de productos playeros, un supermercado, un horno, una inmobiliaria y varios bares y restaurantes donde tomar algo, además de sus populares xiringuitos. Además también se mantiene la sana costumbre de poder comprar tomates, sandias y melones a los agricultores en los numerosos puestecillos que tienen o instalan en la propia Casablanca o en los accesos a la misma por la camino que lleva a las Casas de Queralt. Eso sí, quien no tolere las piedras bajo sus pies que no se olvide los escarpines: bañarse en su mar es como hacerlo en las profundidades del océano, no en una balsa caliente inmóvil.

Viviendas en la playa  |  L-EMV

Viviendas en la playa | L-EMV POR ISABEL O. SÁNCHEZ

Con baño o no, la playa de Almenara bien merece invertir un tiempo. Para hacerlo bien, el visitante puede aparcar en Casablanca o cerca de las casas anteriormente citadas (hay espacios de aparcamiento de sobra, incluso para autocaravanas) y, elija cual elija, se encontrará frente a 6.000 pasos que no puede desaprovechar por el bien de sus sentidos. Si empieza por el inicio del paseo en la Plaça de la Gola en el mismo pueblo lo hará rodeado por las casitas tradicionales de primera línea de playa, un tipo de construcciones comunes en toda esa franja litoral con una única altura con porche, caminando junto a las cuales llegará a iglesia parroquial de la Virgen del Carmen y al espacio deportivo. A partir de ahí llegará a una zona de vegetación conocida como oasis y al largo paseo de madera que le llevará hasta la microreserva y, posteriormente, al árbol centenario que pone fin a la ruta. La conservación de las dunas en la playa de Almenara -uno de los mejores cordones dunares de la provincia de Castelló- supone, en total compatibilidad con el uso recreativo de las mismas, un tesoro en lo que a valor ecológico se refiere, tanto por fauna como por la flora. Así, se pueden encontrar especies de plantas que solamente pueden vivir en este ambiente, a pocos metros de la orilla y, además, animales endémicos como algunos escarabajos y caracoles. Al refugio de las dunas también nidifican aves como la canastera o el chorlitero patinegro.

Cordón dunar en Casablanca.  |  L-EMV

Cordón dunar en Casablanca. | L-EMV POR ISABEL O. SÁNCHEZ

Ubicada estratégicamente entre la Marjal d’Almenara -els Estanys- y el mar, sus límites acuáticos la convierten también en un buen lugar para los amantes de la observación de aves marinas como cuatro tipos de gaviotas, charranes patinegros o pardelas baleares.

Un joven descansa junto al mar en el paseo.  |  L-EMV

Un joven descansa junto al mar en el paseo. | L-EMV POR ISABEL O. SÁNCHEZ

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