A los pies del cerro sobre el que se asienta los restos de su castillo, extiende la población su caserío. Se trata de la antigua Toixa de época medieval, conocida en la actualidad por Tuéjar. El municipio se asienta en la comarca valenciana de la Serranía, a 600 metros sobre el nivel del mar. Se accede desde la capital de València mediante la carretera CV-35, hoy autovía en el tramo hasta Losa del Obispo. También se accede a través de la CV-390 desde Utiel, flanqueando el pantano de Benagéber. En cualquier caso, cualquiera de los caminos escogidos, nos permiten visualizar y disfrutar de magníficos paisajes, en los cuales el bosque es el motivo visual predominante.

Tuéjar limita con diversas localidades de la Serranía valenciana, concretamente Alpuente, Aras de los Olmos, Titaguas, Chelva, Benagéber, y Sinarcas; así como con los territorios conquenses de Santa Cruz de Moya y Talayuelas.

Un relieve dibujado por valles y montañas

Su abrupta orografía forma parte de las prolongaciones surorientales del Sistema Ibérico, y tiene como principales elevaciones La Montalbana, con 931 msnm, La Buena Leche, de 1.021 msnm, La Mataparda, de 850 msnm, y el Pico del Rodeno, con 930 msnm.

Dos ríos atraviesan buena parte de su término municipal, el Turia y su afluente, el Tuéjar. El río Turia atraviesa el término por el sector occidental, aprovechando una profunda garganta que en ocasiones deriva en imponentes paredes que caen directamente sobre el río. Hace años solo podía ser atravesado por el Vado de Moya y el de Zafra. El río Tuéjar, afluente del Turia por la izquierda, nace en territorio de Alpuente, en origen de hecho se denomina Reguera de Alpuente, aguas abajo adquiere la denominación de rambla de Arquela, y a partir de la partida del Azud se le conoce por el topónimo de río Tuéjar. Desde ese lugar el caudal es constante, pero irregular según la estación del año. En el Azud existió una presa que remansaba el agua, que era el origen de la acequia Mayor, y de una interesante huerta tradicional. En su territorio, que se extiende por 121,90 km2, hay numerosas fuentes, áreas de recreo, y un paraje natural el del Nacimiento del río Tuéjar, es Zona de Especial de Protección para las Aves (ZEPA), espacio protegido de la Red Natura 2000. Conserva un nevero en su término que era utilizado para el abastecimiento de hielo.

La despoblación, el problema de Tuéjar y la Serranía

La evolución de la población en las últimas décadas ha manifestado un claro descenso. A principios del siglo XX, en 1910, tenía 2.243 habitantes, 2.316 en 1950. Desde entonces ha reducido sus residentes: en 1970 tenía 1.776 habitantes y, en la actualidad, 1.137.

Tuéjar padece la despoblación al igual que los pueblos de la comarca, La Serranía, y la subcomarca del Alto Turia. El proceso de éxodo rural dirigido hacia València y su área metropolitana es la razón de esa tendencia de pérdida demográfica, a pesar de las potencialidades que ofrece su territorio, como son sus posibilidades medioambientales, agropecuarias, paisajísticas… así como iniciativas institucionales, como ser sede de la Mancomunidad Alto Turia o formar parte de la Reserva de la Biosfera Alto Turia.

Paisaje del agua con historia milenaria

El río Tuéjar discurre por un amplio valle donde se localiza el pueblo y sus huertas. Constituye un excelente ejemplo de paisaje valenciano de vega. A unos centenares metros aguas arriba del pueblo, se halla el punto de captación y conducción que alimentaba el reconocido Acueducto de Peña Cortada. Obra de época romana de majestuosa presencia, con numerosos restos conservados en las vecinas Chelva y Calles: nos referimos a puentes con arcadas para salvar los barrancos, así como prolongados túneles excavados en la roca. Estudios han apuntado que probablemente el agua se conducía hasta el llano de Villar del Arzobispo, donde había abundante actividad agrícola durante la época romana, o incluso hasta Edeta, la actual Llíria.

Tuéjar debe ser de época medieval islámica. No obstante, en su término se localizan numerosos yacimientos arqueológicos de diversas épocas. Entre ellos destacan las pinturas rupestres de los Corrales de Silla, con tres abrigos en el lugar, este yacimiento arqueológico forma parte del Patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO (Kioto, 1998): son las pinturas del Arco Mediteráneo. También su término estuvo habitado en las etapas del Bronce, ibérica y romana por los diversos restos hallados.

Estuvo habitada en época islámica, con fortaleza en la parte alta y un caserío a sus pies. Su Carta Puebla fue otorgada por la viuda del señor feudal D. Pedro de Jérica. En 1370 merced a la intervención del rey Pedro IV de Aragón fue repoblada por cristianos viejos. Su población estuvo amurallada y conserva algunos restos como el Portal de los Santos con las imágenes de azulejos de San José y San Roque; otra puerta y torre estaban en la calle del Calvario. Destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, construida en el siglo XVII. Además, hallamos las ermitas de la Purísima Concepción, a la entrada del pueblo, y la de San Cristóbal, en un cerro próximo al del castillo, con planta de cruz latina; este lugar fue fortificado durante las Guerras Carlistas del siglo XIX y utilizado como hospital.

Una economía rural tradicional

El término municipal es territorio de olivos y almendros en el secano, así como huertas que se asientan en el valle del río Tuéjar. Tiene una ganadería intensiva porcina y avícola. El turismo cultural y natural se está desarrollando en los últimos años, pues cuenta con numerosos paisajes, lugares de interés y parajes, que son visitables mediante diversos itinerarios. Entre ellos destacan los senderos PR-CV 456 (ruta del Azud) y PR-CV 93 (ruta de La Mozaira-Chelva), además de numerosas rutas temáticas como la Ruta del Agua o la de Pinturas Rupestres.

Los alojamientos de Tuéjar facilitan la actividad turística, pues hallamos un hotel, varias casas rurales y un camping, además de restaurantes. A lo largo del año hay diversos eventos deportivos que atraen visitantes: ultra trail, carrera y marchas. De la misma manera son conocidas sus fiestas populares, como el Entramoro y en el contexto de las Fiestas Gordas la Rodá de la Bandera. También celebra diversas conmemoraciones festivas a lo largo del año, tales como a San Antonio Abad, Carnavales, los Mayos, a la Purísima, a la Inmaculada Concepción, y Cortesías.