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Ernest Hemingway: València fue su propia ‘fiesta’

El premio Nobel de Literatura vivió una historia de amor con la ciudad que duró más de 25 años. Aquí se enamoró, disfrutó del mar, de los toros y de la gastronomía, además de retransmitir las victorias y derrotas de la Guerra Civil a través de sus crónicas. Fue esta ciudad la que le inspiró para escribir las 60.000 primeras palabras de su debut, «Fiesta», cuando solo tenía 26 años.

Hemingway, en la Plaza de Toros de València.

La leyenda ha vencido a la realidad en muchas de las anécdotas que se conocen de Ernest Hemingway y su paso por España. Han corrido ríos de tinta sobre dónde estuvo, qué hizo y qué dijo, y en su historia de amor por España, protagonizada por Madrid, Pamplona y València, muchos se arrogan más protagonismo del que de verdad tuvo. Sin embargo, sí hay varias certezas que dan para afirmar que al Premio Nobel (1954) fue cautivado por la luz, la gastronomía y el mar valencianos desde la primera vez que recaló en esta ciudad en 1925, un caluroso mes de julio tras haber festejado los San Fermines. A la ciudad la describió con una frase 15 años después en su novela ‘Por quién doblan las campanas’, en boca de una de sus personajes, Pilar, que siente nostalgia por su ciudad mientras lidera un frente republicano: «Diez parejas de bueyes arrastrado un barco de vela fuera del mar, por la mañana, con una hilera de olitas que iban a romperse en la playa. Eso es Valencia».

Hotel Excelsior PACO CALABUIG

Llegó a la capital del Túria con 26 años y, a tenor de la carta que escribió a su padre y envió desde la sede oficial de Correos en la Plaza del Ayuntamiento, en València escribió 60.000 palabras de su ópera prima, ‘Fiesta’ (1926). A partir de entonces, tal vez gracias a la inspiración que le provocó esta ciudad, su visitas fueron incontables, tanto por ocio -habitualmente arrastrado por la Feria de Julio y Octubre- como por su faceta de periodista y corresponsal en la Guerra Civil. Sus estancias en la ciudad dejaron una decena de sitios marcados por su presencia, si bien no existe una placa o un monumento que así lo recuerde.

La primera parada desde donde arrancar el recorrido que siguiera los pasos del estadounidense comienza en la Estación del Norte, edificio modernista donde llegó el tren que lo traía desde Pamplona y Madrid. De ahí, justo enfrente el coso taurino que deja dos de las imágenes más icónicas del autor atendiendo las corridas de toros que tanto disfrutaba, sobre todo aquellas que lidiaba Cayetano Ordóñez y posteriormente su hijo Antonio. Al primero le unió una gran amistad; al segundo, una relación paterno-filial.

Hotel Reina Victoria.

Sus dos hoteles de referencia fueron el Hotel Reina Victoria, en la calle Las Barcas, en cuyo ascensor sí se menciona el paso de Hemingway por la ciudad, así como el Hotel Inglés, en la calle Marqués de Dos Aguas, donde se alojó con su primera mujer, Hadley, y donde se enamoró de su tercera consorte, la periodista Martha Gelhorn. El hotel Excelsior, en la calle Barcelonina, sirvió de escenario para que el fotógrafo Francisco Cano le inmortalizara en una de sus últimas fotografías públicas. Desde los tres escribió crónicas y novelas y le permitían visitar los cafés literarios más populares en la ciudad republicana. Por un lado, el Café El Siglo, del que solo se mantiene el letrero en la calle La Paz; misma ubicación que el Ideal Room, donde compartió tertulia con John Dos Passos, Antonio Machado y Octavio Paz. Otro gran autor con quien Hemingway compartió tiempo en València fue Orson Welles, y cuyo entretenimiento le valió la expulsión del Hotel Metropol, en la calle Xàtiva, ya que «jugó» a encenderle un cigarrillo al director de cine disparando con una pistola.

En el Hotel Reina Victoria se homenajea con una placa a los intelectuales que visitaron el establecimiento. Paco Calabuig

Siguiendo el recorrido de los cafés en la calle La Paz, la última parada es el actual hotel Vincci Palace, que fue la sede del Ministerio de la República y desde allí envió al extranjero las crónicas periodísticas que escribió desde València sobre la Guerra Civil y el avance de los nacionales entre el 1936 y 1939.

Hotel Inglés POR Amparo Soria Fotografía: PACO CALABUIG valència

Desde el centro urbano donde se alojó, muchas tardes, tal como dejó reflejado en sus cartas personales, se desplazaba a La playa de Las Arenas a bañarse en el Mediterráneo. Aquí se encuentra el restaurante que mejor inmortalizó su paso por la ciudad, La Pepica, a quien dirige un extenso párrafo en Fiesta. «La cena en casa de Pepica fue excelente», afirma en sus páginas. Allí se encuentra una pared repleta de recuerdos del autor, hasta con fotografías firmadas por él mismo, y el pasaje literario donde se refiere al restaurante escrito en la pared.

El Hotel Excelsior, otro de los lugares donde se alojó en el centro de València, en la calle Barcelonina. POR Amparo Soria Fotografía: PACO CALABUIG valència

La última vez que el estadounidense visitó València fue en 1959, evitando los años más duros del Franquismo y dos años antes de suicidarse en su rancho de Idaho, en 1961. Hasta en siete ocasiones se menciona la ciudad en sus obras, pero ningún rincón en la ciudad le recuerda a él.

Café El Siglo

En 2011, el periodista de Levante-EMV Rafael Ventura Melià, fallecido en 2020, impulsó con otros intelectuales valencianos un recorrido por València siguiendo los pasos de Ernest Hemingway, a quien admiraba. Solicitaron entonces que el Consell reconociera su figura y su aportación, de forma indirecta, en la fama internacional y reputación que le granjeó a la València del siglo XX.

Museo Taurino Paco Calabuig

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