Una carretera imposible, llena de curvas, conduce a Sot de Chera, un pequeño pueblo de la comarca de los Serranos, con 387 habitantes –que se transforman en unos cuantos más en verano–. Situado entre Chera, Chulilla y Gestalgar, y bañada por el rio Sot, que le da nombre, esconde uno de los tesoros naturales menos conocidos de la comarca.

Por sus calles se respira tranquilidad, pese a que en verano se llena de grupos que se acercan a pasar el día en el río. Ese equilibrio entre tranquilidad y ambiente de pueblo, junto a unas casas perfectamente conservadas, hacen que parezca que allí se detuvo el tiempo hace años. Flores y banderines inundan sus calles en verano. Frío y silencio en invierno.

Una imagen del paraje de las Toscas.

Una imagen del paraje de las Toscas. L.P.

El río pasa por dentro del pueblo y es el mayor reclamo turístico de la localidad, pues debido a la gran afluencia de gente, han restringido el acceso de coches a personas no residentes, excepto si se alojan allí.

A unos pocos kilómetros del núcleo urbano, por un camino incluso peor que la carretera de acceso, se llega a las Toscas, el secreto mejor guardado de los habitantes de la Serranía. Una cascada natural en la cuenca del río Sot, poco antes de llegar a su desembocadura en el río Turia, forma una piscina natural en la que ir a bañarse. 

Un paraje que bien vale una excursión. L. Prieto

El agua cristalina y el paisaje rodeado de vegetación ya son atractivos suficientes para querer conocerla, pero el mayor secreto se esconde al otro lado de la cascada. Un túnel subterráneo de fácil acceso, con estalactitas de las que no para de caer agua filtrada, que recuerda a una película de sirenas, nunca deja de sorprender.