Algímia d’Alfara es uno de los pueblos más bonitos del Camp de Morvedre. A su extenso patrimonio rural se añaden rincones desconocidos para muchos, parajes de gran belleza que combinan historia y naturaleza y que son de obligada visita. Entre ellos está la Font de Comte o también llamada la Fuente de la Señora, donde esta es tan solo es una pieza destacada de un sistema hídrico construido en época romana que ha suministrado agua a la localidad hasta hace bien poco. Además de su componente histórico, el impresionante paisaje que rodea a este lugar, presidido por varios manantiales, alguno de ellos de época morisca, bancales, galerías subterráneas, los vestigios de una villa romana y un bosque mediterráneo de especies autóctonas (carrascas, robles o alcornoques), convierten a este reducto milenario en uno de los mayores atractivos naturales de la Baronia. Pero desde luego, no es el único. A pocos metros de esta paraje, encontramos otro, no de menor interés. Se trata del «Barranco de la Aixara», que para algunos lugareños es el rincón más bonito de Algímia, desde el punto de vista natural.

La Font de Comte, en Algimia d'Alfara L-EMV

Un sendero de tierra conecta la Font con el barranco, un trayecto rodeado de fincas de olivos, en plena naturaleza, donde el sonido del agua y el cantar de los pájaros acompañan al viajero durante todo el trayecto hasta llegar al destino, en el que el río se convierte en el gran protagonista de este imponente paisaje.

Algímia presenta muchas opciones para evadirse, para contemplar con detenimiento rincones emblemáticos como la Vía Verde, que todos los fines de semana concentran a decenas de personas tanto caminando como en bicicleta y que descubren en su visita parte de su arquitectura viaria, llena de túneles y rincones mágicos.  

Algimia d'Alfara

A todos estos lugares se suman otros tantos que el ayuntamiento ha recogido en seis interesantes rutas dentro del proyecto «Algímia en el cor», iniciativa que servirá para poner en valor todo el patrimonio rural y convertirlo en reclamo turístico. Una de las más destacadas es la de la transhumancia, donde se descubren corrales, carrerías (donde se hacían los carros), aljibes y pozos.

La Ruta de la naranja nos adentra en las grandes extensiones de cítricos, mostrándonos acequias, motores, los distintos sistemas de riego, almacenes, modos de cultivo...  Otro de los itinerarios más atractivos es el diseñado en torno al río Palància, que pone al descubierto las hermosas terrazas pluviales llenas de vegetación de ribera así como los ambientes naturales que deja y que suponen un gran estímulo para todos los sentidos.