Hay comensales de 'First Dates' que llegan al restaurante con alguna que otra expectativa sobre sus respectivas citas. Este es el caso de Rocío, una administrativa sevillana de 47 años, que deseó que la persona con la que cenase llevase un presente muy concreto: "Espero que mi caballero venga con su caballo y que en el lomo traiga dos cajas de cervezas".

"Me da igual el físico. No me importa que sea un persona gordita. A mí, en principio, me tiene que llenar. El único requisito que pongo es que no sea más bajo que yo, porque con eso no puedo", aseguró la mujer después de ser recibida por Carlos Sobera en la puerta del espacio de Cuatro.

Instantes después, Rocío conoció a Antonio, un coordinador sevillano de call center de 52 años, que se consideró como "muy divertido y un poco loco" cuando conversaba con el presentador: "Quiero encontrar a alguien normal dentro de los cánones que hoy en día buscamos. Una persona que le guste salir de tapas, que sea coherente...".

"Físicamente, me ha gustado entera. Lo que más me ha llamado la atención de Rocío han sido sus ojos. También tiene una cara bonita", afirmó el caballero después de conocer a su cita en la barra del restaurante.

Una vez sentados en la mesa, lo cierto es que ambos disfrutaron de una cena bastante distendida, encontrando numerosos puntos en común e importantes barreras. De hecho, Rocío se mostró sorprendida cuando Antonio le desveló que nunca se había casado ni había tenido hijos: "A lo mejor eso me echa un poco para atrás".

Lamentablemente, sus puntos en común no fueron trascendentales en 'La decisión final' de ambos. Antonio mostró su interés en conocer más a Rocío pero ella, en cambio, prefirió tener una amistad: "Yo tendría más cita pero como amiga. Tenemos feeling, pero no como pareja".