Uno de los colaboradores estrella de Sálvame no pasa por su mejor momento, decididamente. Kiko Hernández ha sido denunciado por acoso telefónico y se ha solicitado una orden de alejamiento.

Pero ¿quién es la persona que ha recurrido a los tribunales para evitar que Hernández se acerque a ella y a la que se le piden 300.000 euros de indemnización por los daños causados? Pues se trata de Liberto López de la Franca, un exconcursante de los realities "Acorralados" y "Las joyas de la corona" emitidos en 2011 y que tras pasar por aquellos concursos se decidió a denunciar al polémico tertuliano.

Liberto López de la Franca en uno de los realities en los que participó TELECINCO.ES

Como se explica en El Confidencial, aquella demanda , en la que se reclamaba "150.000 euros por daño emergente y otros 150.000 por lucro cesante", fue archivada en lo penal, aunque en la actualidad ahora se encuentra en el Tribunal Supremo, en "recurso de casación". López de la Franca, quien fue jefe de la casa del infante Leandro de Borbón, no se ha quedado solo ahí, sino que recientemente ha vuelto a interponer una denuncia contra Kiko Hernández en el Juzgado de Guardia de Ciudad Real por "acoso telefónico y por utilizar mi imagen sin permiso". Pero no solo eso, el demandante ha solicitado una orden de alejamiento sobre el televisivo.

Al parecer, según relata López de la Franca, el pasado mes de septiembre Kiko Hernández le mandó varios mensajes vía Whatsapp después de que se conociera que el juez había desestimado los cargos por estar prescritos en los que "me dice una serie de cosas" y continúa con el envío asegurando que el demandante pierde los juicios y que además, debe hacerse cargo de las costas, cosa que este desmiente asegurando que tiene un abogado de oficio y no le cuesta dinero. Con este envío de mensajes, López de la Franca considera que  "es una cuestión de acoso. Este hombre ha roto unos límites procesales y extraprocesales al ponerse en contacto conmigo". 

La orden de alejamiento se debe a que pese a que este hombre reside en Ciudad Real, trabaja en Madrid y asegura que no quiere tener que encontrarse con Kiko Hernández. ahora, la última palabra, la tiene el juez.