Opinión
Me dejé ir

Una de las galas en la Isla de las Tentaciones / L-EMV
1.-“La isla de las tentaciones”, esa versión 3.0 evolucionada de “Gran Hermano”, con chicos con más tableta y chicas con mini-vestidos de vértigo, no para de darnos lecciones de léxico y de búsqueda de nuevos significados que sirvan para expresar estados de ánimo elevados y metafísicos. El pasado martes, en la hoguera de las tentaciones (no me digan que el nombre no invita) una tal Marta, ante los explícitos fogosos arrumacos que se estaba dando con uno que pasaba por allí y que se veían en un ipad ante toda España, le decía a su pobre pareja: “Es que me dejé ir, Alfonso”. No me digan que estos milenial no son imaginativos a la par que osados. En vez de asumir tu culpa judeocristiana como toca y reconocer que has puesto los cuernos a alguien, te has dejador ir. Sí señor, me descubro: qué razón tenía Darwin cuando descubrió que las nuevas generaciones seleccionan a los mejores elementos y mejoran la especie. La ciencia es muy sabia.
2.-Eso me ha pasado a mí, que ya me he dejado ir, pero en otras facetas, áreas, necesidades: no ha empezado aún lo bueno y ya me he gastado más dinero del que toca en mis amigos invisibles. También tengo más décimos que el año pasado. Y juraría que ya tengo los tres kilos de más que cojo por estas fechas, o sea que voy fatal. Como siga arrastrado por esta corriente sin freno (y llena de fango, presidente) en vez de en una isla llena de tentaciones en enero acabo en un motel de Almería. Solo, gordo y sin dinero.
3.- Vaya tono, pero es que no hay serie que te anime un poco, que nos aligere la mente y nos eleve el alma cándida que todos tenemos. Todas son turbias, tenebrosas, oscuras, angustiosas. Estoy por volver a ver “Friends”, “Seinfeld”, “Siete vidas”. Hasta “Dinastía” tenía su intríngulis (otra donde todos se dejaban ir cada dos por tres. Pero era por dinero), con sus rombos y sus devaneos de gente con posibles. Ahora tenemos a Javier Cámara con chándal en “Yakarta”. Que lo hace de cine, pero claro, comparado con Ángela Channing, dónde va a parar.
4.- Así que déjense ir, déjense. ¿Qué es lo que está haciendo el Psoe? Pues dejarse ir, hombre, dejarse ir. Yolanda Díaz, en cambio, cada día hace lo posible para hacernos ver que ya se ha ido. Y Feijóo, como es gallego, no sabe aún si está, ni si irá, ni si vendrá. Pero el que parece que no se deja ir sino que va a volver es Iglesias, que está autoexplotándose a sí mismo de manera inmisericorde apareciendo en todas las tertulias, haciendo todos los “podcast”, presentando todos sus programas, escribiendo todos los tuits. No asaltará los cielos, pero va a reinventar el periodismo mundial. Yo temí por un momento que tras la baja laboral de Andreu Buenafuente le cogieran para retransmitir las campanadas en La 1. Él solo, sin pareja, “pa qué”, se basta y se sobra. Pero no, las darán Chenoa y los Estopa. Ufff, qué susto…
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