Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

VIRAL

La isla de los filósofos: aprender filosofía con la isla de las tentaciones

El famoso programa de Telecinco se llena de "estoicismo" gracias al creador de contenido Noah de Diego

La isla de los filosófos que triunfa en redes sociales

La isla de los filosófos que triunfa en redes sociales

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La isla de las tentaciones ha aportado drama, culebrón y muchas hogueras a la televisión española desde su primer programa en 2020. Por su parte, sus parodias en redes sociales responden a la necesidad del público de seguir riendo y alucinando con lo que sucede en cada una de sus hilarantes ediciones. Es por eso que la propuesta de Noah de Diego es el siguiente nivel para la isla, aprender filosofía de la boca de personas que se han hecho famosas por decir: "Me da pena, pero de la pena ni se come ni se vive" como Estefanía Carbajo, que da nombre al famoso grito de la primera edición: ¡Estefaniaaaa!.

La isla de los filósofos, filosofía y experiencia humana didáctica

Creadores de contenido como Jorge Cyrus hacen esperar cada año por una nueva edición de la isla al ofrecer una comentada satírica y "cornuda" de cada episodio, pero Noah de Diego le ha dado un toque al contenido del programa al que las redes sociales no han podido resistirse.

La isla de los filósofos nace como cóctel entre el humor filosófico con el que el actor de doblaje almeriense se divertía en sus doblajes y lo tróspido de La isla de las tentaciones. Noah de Diego coge las escenas de mayor confrontación entre las parejas del programa para sustituir sus discusiones banales y que muchas veces pecan de demasiado dramáticas por disertaciones filosóficas.

Desde filósofos más comunes como Kant o Platón hasta unos más actuales como Heidegger y Schopenhauer son los protagonistas de las hogueras y confrontaciones de los concursantes de la temporada 10 de La isla de las tentaciones, en la que no se discute sobre quién se ha acostado con quién, sino cuáles son las peores falacias y a su vez las mejores doctrinas.

Pero no sólo participan los concursantes, sino que su presentadora Sandra Barneda sufre igual en esta parodia e incluso participa en los debates filosóficos. Igual que la última aparición invitada de "una de las grandes pensadoras de este país", cita así Sandra Barneda en La isla de los filósofos, como Belén Estoica encarnada por Belén Esteban. Lo que demuestra que el universo de esta filosófica isla no tiene barreras.

El debate sale de la hoguera

Aunque su principal objetivo es el humor, por el camino se puede aprender filosofía de la manera más insospechada gracias al espectáculo que ofrece La isla de las tentaciones.

Ya lo hacía Blanca Guilera, creadora de contenido y divulgadora social, en las primeras ediciones del programa explicando que el concepto de este es muy similar al mito de la caverna de Platón. Y es que ambos se parecen, como dice así Blanca, en que los concursantes serían los prisioneros retenidos en sus villas (la caverna) donde la única imagen de la realidad que tienen es manipulada por terceros y que solo tras salir de la caverna y encontrarse en el exterior (la hoguera) es que descubren la ilusión (o no) en la que estaban viviendo.

La isla de los filósofos se distancia un poco del contenido informativo y divulgativo, atendiendo también al público que va dirigido. Y es que La isla de las Tentaciones es un nuevo fichaje de la conocida como "telebasura", la que aunque con debatible calidad televisiva tiene índices de audiencia con los que se han sustentado sus cadenas durante mucho tiempo. Lo que dirige su audiencia a personas jóvenes (principalmente mujeres) que buscan entretenimiento, drama y un experimento extremo sobre analizar las relaciones sentimentales de pareja.

Christian y Mar en la hoguera de confrontación de 'La isla de las tentaciones'

Christian y Mar en la hoguera de confrontación de 'La isla de las tentaciones' / Telecinco

Pero quiénes ven este tipo de programas y a consecuente quiénes se ríen de las parodias filosóficas sobre discusiones absurdas también revelan algo sobre sí mismos sin darse cuenta.

Por una parte, este tipo de programas han estado en el debate público por su gran atractivo hacia los jóvenes y qué tanta veracidad o ejemplo cojan estos de lo retratado en los programas. Tanto actitudes tóxicas entre los miembros de la pareja, como entre concursantes de ambos sexos y hasta la relación de los concursantes con sus propios físicos. Y, por otro lado, parece que parodias de este tipo como La isla de los Filósofos son la nueva forma de no necesariamente audiencia, sino usuarios de Internet, de reírse de tales situaciones delirantes. Y que, aunque pueda ser brillante el hecho de aprender filosofía de esta forma tan desternillante y visual, sigue siendo otra oportunidad para poner sobre la mesa la superioridad moral que maneja cierto tipo de espectador ante lo que pasa en la isla.

Tracking Pixel Contents