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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: El ‘monstruo’, que solo hable con la pared de la cárcel

Fayna Bethencourt, en ‘De Viernes'. T-5

El objetivo principal del programa ‘De viernes’ (T-5) de esta semana fue un largo cotilleo sobre con quién se acuesta actualmente el caballista, jugador de polo y carne de ‘realities’, Álvaro Muñoz Escassi. Con presencia del jinete en el plató, le fueron dando al tema hasta que se cansaron. O sea, nada nuevo en el universo del chismorreo televisado.

Pero incrustaron, de pronto, un tema que sí es de interés general. Conectaron en dúplex, en un momento dado, con Fayna Bethencourt, y le fueron preguntando qué siente, cómo vive, qué piensa, cómo lleva, el hecho de que su maltratador, condenado y huido, Carlos Navarro ‘El Yoyas’, haya sido finalmente apresado. Fayna hizo un relato breve de su situación emocional: «Esta persona está donde tenía que estar desde hace 19 meses. Me encuentro en una mezcla de alivio, pánico y ansiedad. El miedo no se acaba de marchar», decía manteniendo una admirable serenidad. El programa le iba repitiendo preguntas acerca de su estado de ánimo, pero ella, de pronto, hizo una reflexión que me parece trascendente. Refiriéndose a los medios, la prensa, la tele y la radio, advirtió: «Condenado por violencia de género, y estando huido, le han puesto un micro delante (...) Ahora está físicamente encarcelado, pero eso no significa que no siga yendo a por mí (...) El ‘monstruo’ sigue ejerciendo el daño psicológico con la complicidad de esos medios que le dan cobertura (...) Sin los medios, solo podría hablar con la pared de la cárcel». ¡Ah! Los del programa quedaron bastante descolocados. Intentaron reconducir la entrevista hacia el terreno íntimo, emocional. Huyen siempre del análisis sobre los medios de comunicación. Lo tapan. Pero el aviso de Fayna es insoslayable.

Dice una ley del periodismo clásico que todo el mundo tiene una entrevista. Hasta Jack el Destripador. El problema es cómo se hace. El tono, las preguntas, la actitud de quien hace la entrevista. En televisión, incluso la construcción escénica y el lenguaje de la cámara. Hoy en política se están impulsando líneas rojas periodísticas para evitar dar visibilidad a ideologías fascistas, o de odio. Fayna también reclama de los medios una línea roja sobre su torturador, y el de sus hijos. Comprendo perfectamente a Fayna. En cualquier caso este si es un debate que debería realizarse. Me temo que, al menos en al tele, nunca se hará.

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