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Finca Hoya de Cadenas: El paraíso enológico, a solo 90 kilómetros de València

Hace casi tres décadas, la bodega Vicente Gandía vio en este privilegiado enclave el lugar perfecto para dar visibilidad a sus vinos y al territorio

La finca dispone de más de 300 hectáreas dedicadas al cultivo de uva.

La finca dispone de más de 300 hectáreas dedicadas al cultivo de uva. / ED

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Vicente Morcillo

Vicente Morcillo

Valencia

El origen de la finca Hoya de Cadenas se remontan al siglo XVII, cuando a la casa solariega de los Fernández de Córdova se le asignó el “Derecho de Asilo”, reconocimiento que en muy pocas ocasiones se otorgaba a un edificio civil. Para hacer constar este privilegio, el frente de la casa se adornó con unas pesadas cadenas y pronto fue conocida como la Casa de las Cadenas. Con el tiempo ese nombre se extendió también a sus terrenos y al valle donde hoy crecen sus viñas, conocida como la Hoya de Cadenas. Hace casi tres décadas, la bodega Vicente Gandía vio en este privilegiado enclave (ubicado en la aldea de Las Cuevas, dentro del término municipal de Utiel) el lugar perfecto para dar visibilidad a sus vinos, pero también al territorio.

Un destino para los amantes del enoturismo

Hoya de Cadenas es actualmente referencia para winelovers de todo el mundo. Con más de 300 hectáreas dedicadas al cultivo de las mejores variedades de uva en la pedanía de Las Cuevas de Utiel, la finca se ha consolidado como uno de los emplazamientos más atractivos para descubrir en primera persona la cultura del vino, implementando experiencias personalizadas en función del perfil del visitante y dotando a las instalaciones de espacios especialmente interesantes como el museo ‘Arte en Barrica’, una colección de barricas “customizadas” por algunos de los más importantes artistas plásticos valencianos que pueden contemplarse en la que fue en su día la antigua bodega de Hoya de Cadenas, ahora minuciosamente rehabilitada para albergar esta peculiar colección de arte. Además, Finca Hoya de Cadenas cuenta con el distintivo oficial de Compromiso con la Calidad Turística y el certificado de excelencia que otorga Trip Advisor por las continuas opiniones positivas en su sitio web.

Una hilera de barricas diseñadas por reconocidos artistas valencianos.

Una hilera de barricas diseñadas por reconocidos artistas valencianos. / ED

Aunque la finca propone diferentes experiencias y propuestas personalizadas, cuenta con un modelo de visita guiada estándar de 90 minutos que plantea una inmersión en la cultura del vino. Un tranquilo paseo por los viñedos de la propiedad en el ‘tren del vino’ es el preámbulo a una visita a la sala de elaboración y la sala de crianza, que es una de las más grandes del territorio nacional. En la parte final de la visita se accede a la casa solariega para visitar el museo ‘Arte en Barrica’. A continuación, la bodega abre su sala de catas de par en par para completar la experiencia sensorial catando tres de sus mejores vinos acompañados de embutidos típicos de la zona. La cata se convierte ahora en toda una experiencia de maridaje.

Como broche de oro a esta magnífica experiencia, terminaremos en la enotienda, donde encontraremos los vinos que mejor representan la tradición y el compromiso con la excelencia de esta bodega familiar con casi 140 años de historia, pudiéndonos llevar a casa un pedacito de todo lo que acabamos de disfrutar.  

Para reservar esta experiencia se ha desarrollado un sistema online que permite tramitar la visita de manera cómoda y muy intuitiva a través de la página web www.hoyadecadenas.es. Las visitas se ofrecen de miércoles a domingo a partir de las 10:30 horas y tienen un precio por persona de 15 euros que incluyen el paseo en tren, el recorrido por todas las instalaciones y el museo de barricas y una cata de tres de los vinos mejor valorados de la bodega valenciana.

Las visitas a la bodega incluyen paseo en tren por los alrededores.

Las visitas a la bodega incluyen paseo en tren por los alrededores. / ED

La historia de la familia Gandía y el vino se remonta a 1885, cuando Vicente Gandía Plá decidió emprender una aventura que con el paso de los años ha llevado a los Gandía a convertirse en todo un referente en el mundo del vino. Generación tras generación, la familia ha liderado proyectos para visibilizar sus vinos y abrirse mercados por todo el mundo (hoy en día los vinos de Vicente Gandía se disfrutan en 90 países de los cinco continentes). Hitos como el del primer vino valenciano embotellado (la colección Castillo de Liria en la década de los años setenta) o la entrada en las cartas de vinos de los grandes restaurantes de toda España con etiquetas como Ceremonia son sólo algunos ejemplos del carácter emprendedor de la bodega.

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