Bodegas Arráez: Enoturismo sin complejos para despertar los sentidos

Acceso a la finca de Bodegas Arráez. / ED

Más allá de su interesante propuesta de vinos, con colecciones pensadas para gente que quiere disfrutar del vino sin complejos como Mala Vida, Bala Perdida, Vivir sin Dormir, Vividor o Cava Sutra; y para winelovers que buscan propuestas capaces de sorprender por su singularidad como la colección ‘Los Arráez’, Bodegas Arráez ha configurado un proyecto enoturístico lleno de iniciativas únicas en sus instalaciones, alzadas en el paraje de Císcar, en Terres dels Alforins. Allí, Toni y su equipo proponen una línea de experiencias que cobran su mayor encanto en esta época del año, en el que los paisajes que se divisan desde la bodega componen una explosión cromática con las diferentes parcelas de viñedo de las diversas variedades que cultivan, que ofrecen colores propios del otoño.
En la actualidad, Arráez ha configurado una completa oferta de experiencias alrededor del vino con iniciativas pensadas para disfrutar del enoturismo sin complejos. Durante todo el año proponen la visita ‘Sibarita’, que tiene una duración aproximada de una hora y media, aunque suele prolongarse más, sobre todo una vez que los visitantes llegan a la parte final en la sala de cata y la terraza con piscina y se disponen a disfrutar de sus vinos. La aventura comienza revisando el exterior de la nuevas instalaciones, donde el equipo de la bodega explica sus particularidades arquitectónicas, cuyo entramado simula desde el cielo la figura de una botella. Las fachadas son del mismo color de la tierra que la rodea, integrándose al paisaje como un camaleón. Una vez dentro de bodega, el recorrido se inicia en la zona de recepción de la uva, donde se explican los procesos de selección de racimos y uvas. De ahí, el visitante atraviesa la zona de depósitos, un espacio interior de iluminación natural en el que los depósitos de vinificación han sido decorados con obras hechas por el artista valenciano Eduardo Bermejo.

Una de las visitas enoturísticas en Bodegas Arráez. / ED
El siguiente punto de la visita se encuentra a tres metros bajo tierra, en un espacio diáfano, de luz tenue y temperatura y humedad constante donde descansan los vinos más expresivos, aquellos que reflejan no solo las cualidades del terruño y la zona, sino también las características de algunas de las variedades de uva autóctonas con las que trabaja Toni Arráez y su equipo de enólogos para producir sus vinos más personales. Tras visitar la planta de embotellado, el recorrido finaliza en la sala de catas y la terraza anexa, donde los visitantes tienen la oportunidad de catar tres vinos de la bodega acompañados por una selección de embutidos locales mientras se disfruta de la música ambiental y las vistas que ofrece un espacio pensado para que los visitantes puedan degustar con toda comodidad los vinos de una de las bodegas que más y mejor ha evolucionado en los últimos años, consolidando un proyecto accesible para todo aquel que quiera disfrutar el mundo del vino sin complejos.
Además de la visita ‘sibarita’, Arráez organiza todos los años a finales de octubre la ‘HalloWine Horror Night Party’ coincidiendo con la celebración de Halloween. Se trata de una experiencia única que une el vino y el particular homenaje al cine de terror de la bodega. Una visita que te sumerge en un océano de emociones intensas y te mantiene pegado a tu asiento, ya que tras una visita a bodega con un recorrido lleno de sorpresas, los asistentes disfrutan de una sesión de cortometrajes de terror en una de las salas de la bodega. Por último, Arráez programa diversos talleres para los que buscan actividades interactivas. ‘Cook&Wine’ es un taller en el que los mejores vinos de la bodega se armonizan con propuestas gastronómicas de proximidad, teniendo la oportunidad de interactuar en la elaboración de algunos productos. Mientras disfrutas de esta experiencia práctica y divertida, podrás saborear una selección de los mejores vinos de Arráez, armonizados para resaltar los sabores de cada propuesta gastronómica mientras el equipo de bodega detalla los secretos detrás de los maridajes perfectos entre el vino y cada plato. El otro taller que organiza periódicamente la bodega es ‘Haz tu propio vino’, en la que los invitados pueden crear su propio vino, personalizar su etiqueta, embotellarlo y llevárselo a casa de recuerdo.

La finca cuenta con una piscina en la terraza. / ED
Más allá de los packs de experiencias que se ofrecen a lo largo del año, Bodegas Arráez se convierte también en escenario de conciertos y sala de exposiciones, dando así su apoyo a jóvenes artistas y creativos emergentes. Para poder formalizar las reservas de cualquiera de estas experiencias enoturísticas la bodega cuenta con una página web (www.bodegasarraez.com) en la que se desglosa al detalle todo lo que proponen para estas para próximas semanas permitiendo la posibilidad de confirmar reservas de plazas y solicitar presupuesto para las experiencias más personalizadas. En todos los casos, la visita a Bodegas Arráez finaliza con el regalo de una botella de vino y una copa serigrafiada para que el recuerdo de estas actividades perdure más si cabe en el tiempo.
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