17 de septiembre de 2009
17.09.2009

El pirulí del Poli

Elías de los Reyes

17.09.2009 | 03:31

Desde los tiempos más remotos el hombre ha utilizado torres para posicionar un lugar singular. Piénsese en el Faro de Alejandría, en la Torre de Hércules, en la Torre Eiffel etc. Han sido y son construcciones de ingeniería complicada, que no pretendían ser referentes estéticos sino referentes geográficos para posicionar algo a la vista de todos.
Hace pocos años la Universidad Politécnica de Valencia decidió dotarse de una de estas construcciones singulares que señalaran nuestro emplazamiento y encargó su diseño a un prestigioso ingeniero, Catedrático de Universidad y Director del Departamento de Ingeniería Mecánica y de Materiales, el Dr. D Juan Antonio Rovira Soler. El Profesor Rovira, reconocido experto internacional en materiales especiales para construcción, decidió proponer un nuevo, pero muy reputado, material a base de polímeros y cintas de fibra de vidrio curados por un proceso térmico (el proceso es conocido con el nombre de pultrusión), para la construcción de la torre de la UPV.
Se realizó el diseño, recibió los parabienes de los gestores universitarios de la época (algunos de ellos continúan aún al frente de tareas de gestión en la actualidad) y, tras la realización de un proyecto que conlleva los consabidos epígrafes de: memoria, pliego de condiciones y presupuesto, se procedió a su instalación.
El coste, en euros de la época, fue de 300.000 y las características técnicas de comportamiento mecánico, simplificando mucho, eran como los de una palmera alta, la cual se mece por el viento pero hace falta poco menos que huracanes de nivel cinco, para hablar de riesgo. Hasta el punto que vientos muy fuertes, superiores a los ciento treinta kilómetros por hora, que arrancaron árboles y tiraron vallas en nuestra ciudad de Valencia, a nuestra torre no le provocaron más que una leve inclinación que recuperó al cesar el viento.
Hay que decir que esta Torre ha sido portada en prestigiosas revistas internacionales por su diseño y por la incorporación de los nuevos materiales a su construcción.
Los actuales gestores de la UPV, que ganaron las elecciones con largueza, han decidido retirar y demoler la torre y, por lo que he leído en la prensa, en declaraciones del Vicerrector Dr. Juan Peiró las razones han sido de carácter relacionadas con la seguridad.
Para mí solo existen tres razones, o combinaciones de estas, para tomar una decisión de este calado, ya que la acción conlleva asociadas cuestiones económicas importantes y, sobre todo, aquellas cuestiones ligadas al prestigio profesional de las personas.
La primera son razones estéticas. Esto, obviamente, es opinable, a unos les gustará y a otros no, pero la acción de quitarla eleva, aún más, el clima de enfrentamiento y crispación en el seno de la Comunidad Universitaria. En cualquier caso, tirar trescientos mil euros, mas los costes de demolición que conlleva, a la basura, y más en la época que estamos, aduciendo encima que vamos a afrontar otro gasto para instalar un indicador equivalente encima del nuevo edificio de Bellas Artes, es poco menos que superficial e irresponsable.
La segunda razón es la de seguridad. Esto si que es serio y coincido: riesgos los necesarios. Sin embargo, si yo estuviera en la piel de rector Juliá y la razón aducida finalmente para la demolición fuese la de seguridad, me habría asesorado por escrito por técnicos e instituciones de incuestionable prestigio a la hora de tomar la decisión. No creo que lo haya hecho porque ningún técnico responsable va a dictaminar sobre la flexión de las palmeras mecidas por el viento. En caso de que me equivoque y el rector tenga ese informe, debería de ordenar inmediatamente, por coherencia, el arranque de todas las palmeras de todos los campus de la UPV.
La tercera razón es la más bastarda de todas y es que la retirada de la Torre se haya hecho para borrar la Memoria Histórica de la UPV, eliminando un simbolo del pasado no atribuible a la gestión del Rector Juliá. Esto seria ruin y mezquino (probablemente hasta delictivo). En cualquier caso, si el Dr. Juan Rovira ejerce las acciones ante los tribunales que ha anunciado en la prensa, ya veremos lo que pasa.
Yo siempre he pensado que en la Universidad se está para construir, para crecer sobre lo anterior y para dar oportunidades. Una lástima.

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