17 de diciembre de 2009
17.12.2009

La frustración del Campus de Excelencia Internacional

17.12.2009 | 06:30

María Antonia García Benau

El dueto formado por la Universitat de València y la Universidad Politécnica de Valencia ha cosechado un lamentable fracaso perdiendo la distinción de Campus de Excelencia Internacional y dejando al descubierto dos dinámicas perversas: la escasa atención que las autoridades autonómicas dedican a nuestras universidades y la visión regional de estas últimas.
Las autoridades autonómicas no han estado en sintonía con las universidades públicas. Tampoco han defendido y promocionado la candidatura valenciana de campus de excelencia como correspondía, aunque pretendan disfrazarlo a posteriori con la propuesta del PPCV de «exigir» al Gobierno Zapatero que conceda ese reconocimiento. ¿Cómo hacerlo? ¿Rectificando las actas del comité de expertos? ¿Volviendo a convocar el concurso? ¿Utilizando un recurso excepcional para los valencianos?
Tampoco las universidades valencianas, aunque gozan de un amplio respaldo social, han estado exentas de críticas. A la Universitat de València en particular se le reprocha la escasa apertura hacia la sociedad y mayor adaptación a los cambios de una sociedad convertida en sociedad red, como nos recuerda el sociólogo Manuel Castells.
Aunque la Universitat ha mejorado en los últimos años, debe enfrentarse a desafíos internacionales con firme determinación. Me refiero a la aplicación de los acuerdos de la Conferencia Mundial de Educación Superior (1998), los de Bolonia para la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (1999) y los posteriores como los de Lovaina (2009), donde se insistió en la empleabilidad y en la necesidad de impulsar sistemas de apoyo orientados a la inserción laboral, así como en una mayor movilidad. La armonización europea de sistemas universitarios debe contribuir a modernizar la Universitat reforzando su carácter de servicio público, su calidad y su función social.
En materia de docencia, tendremos que poner énfasis en la formación integral del estudiante; que adquiera competencias transferibles como las habilidades de comunicación y de presentación de actividades. Ello exige esfuerzos a los estamentos universitarios, tanto a profesores como a estudiantes y al personal de administración y servicios. En investigación, debemos contribuir a la construcción del Espacio Europeo de Investigación, redirigiendo el enfoque actual de corte temático hacia otro que se adapte mejor al cambio tecnológico, generacional y cultural. Necesitamos recuperar el retraso que llevamos en materia de integración en el Espacio Europeo y diseñar una estrategia que sitúe a alguna de nuestras universidades entre las 100 primeras del mundo.
Esta nueva orientación, basada en la transparencia y en el compromiso activo de los agentes más directamente implicados, exige cambios internos y externos, que van desde las propias condiciones de contratación del personal docente e investigador hasta la apertura decidida al mundo exterior. Las universidades valencianas deben cooperar y actuar en el marco regional para ampliar sus horizontes e internacionalizarse.
Europa ha sido el mito que ha transformado España en materia económica, política y social. Estoy segura de que volverá a hacerlo en lo universitario. La frustración del Campus de Excelencia Internacional constituye una severa amonestación que avisa a las universidades valencianas sobre lo que no deben volver a hacer si quieren tener éxito en el futuro, al tiempo que advierte a las autoridades autonómicas sobre lo que están comprometiendo al desatender financieramente a sus universidades.
La renovación del rector de la Universitat de València constituye una excelente oportunidad para introducir una nueva dinámica que transforme el enfoque actual. Los universitarios sabemos que la mayor parte del esfuerzo de adaptación es responsabilidad nuestra. Pero necesitamos la complicidad de la sociedad y medios materiales a la altura de nuestras ambiciones, pues sabemos, como los griegos, que no podemos construir polis sin paideia, que no puede haber progreso material ni moral del espacio público sin una educación excelente.

Catedrática de Economía Financiera y Contabilidad de la Universitat de València

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