24 de febrero de 2010
24.02.2010

Mohamed

24.02.2010 | 06:30

Emilio J. Belda

Mohamed tiene 18 años y permiso de residencia. Tiene derecho a vivir en España, pero no a trabajar. Junto a su hermano, también menor, llegó a nuestro país hace un año y fue acogido y tutelado por el Estado. A instancias del organismo que ejercía la tutela, y una vez acreditada la imposibilidad de retorno a su país de origen, se le otorgó un permiso de residencia.
Nuestra legislación intenta proteger al menor desamparado y la ley le permitió obtener la residencia e iniciar incluso estudios profesionales con prácticas en una empresa de ebanistería. Mohamed estaba feliz porque por fin el futuro le sonreía. Pero se le concedió un permiso de residencia, no de trabajo.
Así que al terminar las prácticas no pudo incorporarse al mercado laboral.Para obtener autorización para trabajar debería encontrar un empresario dispuesto a hacerle una oferta, acudir a la Delegación del Gobierno con la misma y solicitar el correspondiente permiso.
Demasiados trámites para cualquier empresario que no va a perder el tiempo en tanto papeleo si puede ocupar ese puesto de forma mucho más rápida. El sentido común brilla por su ausencia. Si le das la residencia deberías al menos darle la posibilidad de mantenerse trabajando. Porque es la única opción que tiene para subsistir. Pero ya se sabe que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Así que Mohamed puede estar en España pero no puede trabajar. Como no tiene familia, no puede acudir a la misma para pedir ayuda. Como ya no es un menor, no tiene acceso a los servicios destinados a proteger a los mismos. Mohamed no tiene salida. Es residente legal pero no puede legalmente trabajar para alimentarse. Debe mantenerse de la caridad o regresar al pasado del que huyó por hambre y desesperación. También puede iniciar un camino distinto, que le asegure la subsistencia aunque lo aleje de la legalidad. Entonces la ley caerá con fuerza sobre él y el círculo se cerrará. Regreso al futuro.
En España existen muchos casos como el suyo. Menores que al llegar a la mayoría de edad pueden estar pero no ser, sobrevivir pero no progresar. Alguien puede pensar que no debe ser muy complicado solucionar este problema. Que es más inteligente solucionarlo antes de que aparezca. Pero eso es sólo porque ni son políticos ni entienden de leyes. Y además de corazón, utilizan el cerebro.

Responsable de acción social del Movimiento por la Paz-MPDL-CV

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