07 de octubre de 2010
07.10.2010

Reformulando un programa electoral

07.10.2010 | 07:30

Guillem Bertomeu

Cómo se presenta un programa electoral en tiempos de crisis, tras una huelga general, una tasa de paro superior al 20%, una crisis económica que nos ahoga con más impuestos y añadiendo que el descrédito de los políticos está en la picota más alta para la ciudadanía, como recogió el último CIS, aumentando el número de españoles que consideran a nuestros políticos como «un problema para nuestro país»? ¿Cómo convences a un parado sin prestación económica sobre las típicas promesas de cada cuatro años? ¿Cómo le quitas a la gente de a pie la idea que el político sólo se acuerda de ellos cuando necesita su voto? A estrujarse la mollera toca.
CiU, en las elecciones catalanas que deben ser ya un ultimátum para Artur Mas —victoria o muerte—, va a centrar su discurso en la pela y en el concierto económico de Cataluña. «Els diners dels catalans per a Cata­lunya».
EUPV ya ha presentado los cinco ejes principales sobre los que versará su texto. Nuevo modelo económico, ordenación del territorio, recuperación de los servicios públicos, protección de los derechos y libertades de las personas y la transformación del País Valenciano, haciendo país (¿NS/NC?).
El PPCV es el partido que más fácil debería tenerlo, su programa es sencillo, balance de gestión, ya realizaron uno de la gestión de los 3 años de gobierno 2007-2010 más unos ejes en los que seguir su línea de gobierno. En un principio debe de ser así, pero al frente tienen a una persona, Rafael Blasco, y un equipo que han venido demostrando que un programa debe de ser siempre algo especial, en los que la fórmula a seguir tiene que unir atractivo, riesgo, didáctica y realismo social. Blasco y su factoría se pusieron manos a la obra en 2003, junto a Ana Encabo y Alejandro Font de Mora, para aupar a Francisco Camps como presidente de la Generalitat. Después, en 2009 le volvieron a dar responsabilidades para las elecciones europeas, donde su propuesta estrella fueron los argumentarios diarios a una base de alrededor 6.000 personas, repartidas entre cargos políticos, militantes, medios de comunicación y colectivos civiles, en los que describían las propuestas del PPCV para Europa, más una explicación didáctica del porqué había que votar en las europeas y como afectan a los valencianos esas «instituciones tan lejanas». Didáctica y cercanía como premisas básicas para unas elecciones donde la participación sufre un importante deterioro.
La factoría ideológica que dirige Blasco la componen personas tanto del partido como fichajes ajenos al establishment popular, pero con un nexo común: ser conocedores de la realidad social y no sólo dirigirse a los afines ideológicos, sino a la totalidad de los cinco millones de personas que viven y trabajan en la Comunitat Valenciana.
La solución a esta encrucijada es devolver la confianza al ciudadano respecto a los partidos, presentar a la sociedad proyectos con propuestas simples y atractivas centradas en los principales problemas y huir de la demagogia electoral y del programa ladrillo infumable típico. ¡Así que reformulemos el programa electoral ya! Si no, «més del mateix».

Dirección de la Associació Valenciana de Consultors Polítics

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