13 de octubre de 2010
13.10.2010

Elogio del imbécil

Emili Piera

13.10.2010 | 07:30

El primero que dijo que la política europea —incluso en sitios tan civilizados como Holanda y Suecia— lleva camino de seguir el modelo Berlusconi, fue Umberto Eco. Luego lo hemos visto y dicho otros. La razón por la que me ponía tan furioso que Zapatero proclamara que habíamos superado a Italia era que en inventiva, tecnología, academia y finura no les llegamos ni a la suela del zapato. O es que los Ferrari se fabrican en Salamanca y no me he enterado y la sede de la Fiat está en Palafrugell y no lo sabía. Italia siempre ha sido pionera en la invención de técnicas y sentidos, incluso en malas ideas es sobresaliente.
Para que un país —el nuestro— caiga, en potencia económica, del puesto siete al doce, en dos años, sin que medie un cataclismo o una
guerra civil, hace falta ser muy animal. Es nuestro caso. Y no pasa nada si le echamos la culpa a Zapatero, también es culpable. Para acceder rápidamente a la riqueza lapidamos el paisaje a ladrillazos que es algo tan inteligente como vender carne sacando filetes de la propia nalga. Eso por España, que por la Comunitat Valenciana no pasa día que no se descubra una nueva trapisonda, la última a cargo del conseller Rafael Blasco, que ha encontrado el modo de que el dinero para los pobres de Nicaragua retorne a la gente próspera de aquí que tuvo una momentánea debilidad solidaria. Todo legal probablemente, pues no sabe el tío.
Cuenta la Turia que de Alicante ha salido la primera generación ba-rracón, estudiantes que han completado toda su enseñanza en
barracones sin tocar una verdadera escuela republicana, es decir hecha de piedra, claridad, espacio, patio y saber. En Italia ya han propuesto publicidad en las aulas y barracones hay incluso en lugares tan prósperos como Girona. Un escritor italiano —Pino Aprile— escribió «Elogio del imbécil», un divertido pero sólido ensayo que nos enfrenta a la inquietante posibilidad de que la estupidez se haya convertido en vector adaptativo en nuestra evolución. ¿Qué hay detrás? Volúmenes tóxicos de maldad, el bien no puede ser más que inteligente.

empica5@yahoo.es

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