Chicos, para que podáis entender cómo conocí a Cómo conocí a vuestra madre es necesario que antes os explique cómo era la televisión a principios de los años 10. A comienzos del siglo XXI la comedia televisiva atravesaba una grave crisis. El tío Edu y la tía Marta y yo solíamos reunirnos en casa de Roni para ver comedias, pero pocas veces nos reíamos con ganas. Esta crisis era debida al extraordinario éxito que habían alcanzado las viejísimas Seinfeld, Friends y Frasier. Todos teníamos la seguridad de que jamás volveríamos a ver una telecomedia tan buena como estas tres.

Marta nos habló un día de una nueva serie que trataba sobre un grupo de jóvenes estudiantes de ciencias, completamente obsesionados por la física y por una vecina preciosa que no entendía nada de sus mundos. Vimos algunos capítulos y nos reímos mucho. Pero esa serie no era CCAVM. También le recomendaron a Edu otra comedia sobre la convivencia de dos hermanos y el hijo de uno de ellos. Uno de los hermanos sólo pensaba en ligar y eso daba lugar a un humor muy salido y lleno de ironía muy bestia. Al parecer, el actor estaba todavía peor que el personaje y tuvieron que acabar sustituyéndolo. La serie estaba bien... pero ésa tampoco era CCAVM.

Hasta que un verano, el verano de 2011, antes de que nacierais, Fox y Neox incluyeron simultáneamente en su programación de tarde capítulos de una serie sobre cinco amigos que vivían en Nueva York. La estructura de la «sitcom» recordaba mucho a Friends, pero sus guiones tenían una magia especial que Friends no tenía y sus diálogos estaban a la altura de las mejores conversaciones entre Frasier Crane y su hermano Niles. Cada tarde nos juntábamos todos, veíamos tres capítulos y reíamos como locos. La comedia televisiva había superado completamente la crisis y empezaba la etapa que ahora estáis disfrutando vosotros.