09 de enero de 2012
09.01.2012

Curioso consenso

09.01.2012 | 02:10

Pedro de Silva

El propósito general del comienzo del año, puesto de manifiesto en los anuncios —el de Gila, por ejemplo— en los mensajes de presentadores y artistas y en el reflejo de todo ese temario, como nacido de cada corazón, en los buenos deseos que luego nos cruzamos, es: hay que poner al mal tiempo buena cara, la esperanza es lo último que se pierde y no debe renunciarse a la alegría. Se trata de un discurso que en apariencia surge de forma espontánea, pero no es casual ni inocente: en el fondo del fondo el estado de ánimo que así se propaga es un apoyo al momento de cambio y una muestra de alivio tras haberse deshecho el país del chivo expiatorio, despeñado por el barranco después de haber recogido en su cuerpo la culpa de todos nuestros males. Ése es el ritual, así son las cosas, así deben ser y no hay nada que objetar (todo lo contrario). Lo único que conviene es tenerlo claro.

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