Aunque en el interior del periódico el sentido de lo narrado se comprende a la perfección, en portada, y refiriéndose a un detenido por los incidentes contra Fabra en Castellón, se escribe: «Habitual en protestas pero sin antecedentes penales». Se trata de una redacción sorprendente. El pero es un conector, adversativo, pero conector. En este caso, el redactor conecta el «acudir a protestas», aunque pero y sin embargo, con «no tener antecedentes penales». Teniendo en cuenta que el ámbito de las protestas o manifestaciones pertenece al campo de los derechos y libertades y el carecer de antecedentes penales al de los delitos purgados, el redactor no debería conectar ambas afirmaciones, ni en el caso de que las dos fueran ciertas, a riesgo de establecer una relación causal que no lo es. ¡Yo qué sé!

Ha dicho José Císcar, en Gandia, que «la sociedad debe adquirir más protagonismo porque la iniciativa privada puede hacer cosas de manera más eficiente que la Administración pública». Se trata de un acto de fe liberal que presupone ciertas cosas: en primer lugar, y contra toda evidencia, que la iniciativa privada es más eficiente que la pública. Lo que no es cierto ni siempre ni necesariamente: no hay más que observar los desastres generados por la iniciativa privada, casi tan grandiosos como los producidos por la gestión pública de la Administración del PP en la Comunitat. En segundo lugar, esencializa el divorcio entre sociedad civil y Administración pública, divorcio que es un mal, pero que tiene otros remedios que no sean la jibarización del Estado y de la gestión de lo público. En tercer lugar, la sociedad civil, la iniciativa privada, es un entramado de relaciones económicas que generan productos y beneficios: lo público es un conjunto de derechos y garantías. Con todo, y si lo que quiso decir es que se puede gestionar de manera más eficiente que Zaplana y Camps al frente de la Administración pública o que J. L. Olivas al frente de Bancaixa, estamos de acuerdo: lo contrario es casi imposible. ¡Qué sé yo!

Resulta curiosa la forma de argumentar del diputado Maluenda. Cuando todos aseguran que las Corts no hacen nada, él responde que trabajan igual que siempre. Cuando se pide la comparecencia (su comparecencia) del que fue presidente de la comisión de investigación del accidente del metro para investigar ciertas noticias recientemente producidas en torno al caso, responde que el presidente no existe, porque existió. Tan cierto como que yo ya no soy quien escribió aquello que usted ya no lee. Todo fluye y el todo fluyó. ¿Qué yo sé?