Alberto Fabra se estrenó ayer como protagonista del debate sobre el estado de la Comunitat. Ayuno de presupuesto y condicionado por su indiscutida disciplina militante, que le impone adaptarse a la doctrina que marca el PP, no pudo adornar su debut con grandes anuncios ni llamativas propuestas de gasto. No hay dinero para pompas y fuegos de artificio, a los que tan acostumbrados nos tenía el PPCV. El actual presidente del Consell se limitó a recitar el argumentario de su partido, si bien lo moduló con el tono de moderación y comedimiento que le caracteriza. La reducción a la mitad en el número de diputados contemplada por Cospedal en Castilla-La Mancha se quedará aquí en una quita más templada del 20 % y la mutilación de organismos públicos, tan elogiada en otras autonomías regidas por el PP, se contiene por estos pagos para preservar las Sindicatura de Greuges y la de Comptes. La continuidad de ambas instituciones fiscalizadoras, tan necesarias para velar por el recto proceder de la Administración, es, sin duda, un acierto. Otros órganos consultivos como el Consell de Cultura, el Consell Jurídic y la Acadèmia de la Llengua eliminarán el 50% de sus miembros. En el mismo tono de templanza, Fabra presentó un plan para reducir el paro en 15.000 personas en una autonomía con más de 550.000 desempleados. Y contagiado de ese ambiente de continencia, el PSPV también estrenó portavoz, Antonio Torres. El líder del partido estaba en la tribuna.