10 de enero de 2013
10.01.2013
40 Años
40 Años

Calles de Morella

10.01.2013 | 06:30

Emili Piera

Atrapé en el aire frío de Morella retazos de conversaciones en francés, distintos días, en distintos lugares. Claro que la calle mayor estaba sembrada por los restos aplastados de la Nochevieja, es el precio del éxito, como suele decirse. Afirmamos con demasiada ligereza que hay una regresión general, pero el éxito de Morella como foco del turismo cultural y gastronómico no podía ni conjeturarse hace treinta años: no existía la infraestructura para aprovecharse del gancho de la ciudad. Incluso los pueblos más remotos de la comarca tienen ahora bien restaurado y mantenido su caserío, aunque haya más casas que personas. Y el turismo anima el textil, las pequeñas industrias de la alimentación, la artesanía. Incluso hay quien envasa atún allí donde el mar ya no es ni un remoto perfume. Y destila orujos donde no hay viñas.
Tendrían que pasar más de cincuenta años sin ninguna reparación para que estos cascos urbanos regresaran a los niveles de incuria en los que se hundieron hace cuatro décadas. Y lo mismo puede decirse de nuestras vías de comunicación. Hay cosas que cuesta más de torcer y revertir que otras, aquello cuya pérdida duele más, no suele verse. Un empresario de hostelería de la zona me cuenta, divertido, que tuvo que importar madera del trópico porque su magnífico hotel „un modelo de comodidad y de diseño sin numeritos de trapecio„ debía tener ese material en el exterior para soportar el clima feroz del sitio. Sacó el dinero de su bolsillo, se sometió a vigilancia intensiva y aceptó las condiciones de los organismos públicos, pero lleva dos o tres anualidades sin cobrar las ayudas prometidas.
Charlo con un amigo agricultor que tiene olivos cerca de la raya con Albacete y me cuenta que tampoco les han llegado las ayudas europeas. Si un político local no paga lo que prometió, comete un incumplimiento, pero ¿en qué clase de figura delictiva encaja el hecho de ingresar subvenciones transferidas y no distribuirlas entre sus destinatarios? Librarnos de políticos camastrones y rapaces no va a costar mucho más que ampliar una carretera.

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