03 de enero de 2014
03.01.2014

Siete años de silencio y resistencia

Rosa Garrote

03.01.2014 | 05:30

El 3 de julio de 2006 tuvo lugar en Valencia el mayor accidente de metro ocurrido en España. Murieron  43 y resultaron heridas otras 47.  Mientras todas las cadenas nacionales, retransmitían en directo imágenes del suceso, Canal 9 continuaba con su programación habitual emitiendo una telenovela. 
Esta era la consigna orquestada en los despachos de Presidencia : silenciar el accidente de metro. 
En el mes de agosto  tiene lugar en las Corts la comisión parlamentaria más corta de toda su historia, con vetos a documentos y comparecientes, que concluye que la Línea 1 era segura y contaba con las medidas de seguridad adecuada. 
No nos lo podíamos creer? ¿Cómo va a ser segura la línea, si han muerto 43 personas? Esta respuesta no nos vale. Y así fue como nace la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio de 2006, el 20 de octubre, para buscar respuestas, para saber la verdad. 
          La primera concentración tuvo lugar el 3 de noviembre de 2006, y se han repetido todos los meses, cada día 3. Siempre con las mismas reivindicaciones:
Pedir una investigación real del accidente, que tenga en cuenta todas las circunstancias, estado de la vía y del vagón, falta de medidas de seguridad, etc., y que no se centre exclusivamente en la velocidad, que pudo ser consecuencia de fallos mecánicos. 
Que los responsables asuman su responsabilidad. 
Que no vuelva a pasar. 
El 3 de enero de 2007 pedimos una reunión con Francisco Camps, president de la Generalitat, para transmitirle nuestras inquietudes. Pero esa reunión nunca llegó.
Para la conmemoración del primer aniversario del accidente pedimos al arzobispo de Valencia que oficiara la santa misa que pensábamos celebrar en la catedral de Valencia. Se excusó diciendo que estaría fuera de la ciudad. Sin embargo, sí estuvo en la ciudad para inaugurar el monolito junto a los políticos. 
Durante estos años, hemos visto como se archivó la instrucción judicial, considerando la juez que la única causa del accidente fue la velocidad, y su responsable el conductor fallecido en el accidente. Se negó la instructora a admitir ninguna prueba solicitada por los abogados particulares, relacionada con la falta de medidas de seguridad. No importaba que la Línea 1 no tuviera implantadas las mismas medidas de seguridad que las líneas 3 y 5, no importaba que los sindicatos hubieran denunciado este hecho, pidiendo la colocación de balizas en las señales anteriores a las curvas? Nada importaba. Sólo tuvo en cuenta que a 80 km/h un tren descarrila, sin buscar la causa de ese exceso de velocidad.
Mientras tanto, todos los años, mandábamos a todos los ayuntamientos de los municipios por donde transcurre la Línea 1, y también donde hubo víctimas y/o heridos, una propuesta de moción para instar al president de la Generalitat, la reapertura de la Comisión Parlamentaria, y que cumplan los compromisos adquiridos para mejorar la seguridad de la L1. Y año tras año, los ayuntamientos donde gobierna el Partido Popular, dicen No. No a buscar la verdad. No a mejorar la seguridad para evitar que vuelva a pasar. Y así, año tras año, se cerraban las puertas? 
Olvidados y «ninguneados» por todos los órganos de poder, incluso insultados.
Hasta  el 28 de abril de 2013. 
Se emite el programa Salvados dedicado en exclusiva al accidente de Metro. Lo titulan «Los Olvidados».  (¡Qué apropiado! Así nos hemos sentido durante estos casi siete años.) 
A partir de ese día, todo cambia. Recibimos el apoyo de conocidos, amigos, compañeros? La sociedad, por fin, despierta. El 3 de mayo, por primera vez en 7 años, se llena la plaza de la Virgen y calles adyacentes. La imagen es muy reconfortante.  ¡Ya no estamos solos!
Incluso algunos ayuntamientos gobernados por el Partido Popular aprueban nuestra moción. Sí a buscar la verdad. Sí a mejorar la seguridad para evitar que vuelva a pasar. 
Se presentan varias denuncias ante Fiscalía para reabrir la Instrucción Judicial y la comisión parlamentaria, basadas con hechos y documentos que los medios de comunicación han ido sacando a la luz durante estos años, y que fueron ocultados por FGV, (Metrovalencia), a la investigación. Hechos y documentos que el perito que realizó el Informe Judicial en 2006, considera de vital importancia para la investigación: 
Descarrilamientos previos que pudieron ocasionar alguna incidencia en la estructura de la unidad siniestrada, pudiendo ser un factor en las causas del accidente, como publicó Levante-EMV
Las incidencias que afectaban directamente al sistema de frenado de la unidad siniestrada.
Informe del director de Explotación de FGV, Vicente Contreras, que informa de la necesidad de renovar las unidades a la que pertenecía la del accidente por ser de tecnología obsoleta y tener dificultad a la hora de encontrar piezas de repuesto. 
En cambio, la juez dice que no, que estos informes no son relevantes para la investigación, y que no hay nada nuevo, ya que aunque es cierto que FGV omitió los 3 descarrilamientos previos sufridos por la UTA 3736 (la que descarriló el 2006), estos hechos sí se conocían por haber sido publicados en los periódicos y denunciados por los abogados particulares, limitándose a calificar el proceder de FGV como «reprochable». 
¿Pero es que acaso ocultar pruebas en una investigación judicial no es delito? Se ve que no. Tampoco mentir en una comisión parlamentaria. En febrero de 2010 el periódico El Mundo hace público el informe que Marisa Gracia, directora gerente de MetroValencia, encarga a una empresa para preparar la comisión parlamentaria, con el objetivo de «trasmitir a los miembros de la comisión, que lo ocurrido ha sido un accidente cuya causa ha sido el exceso de velocidad». En este informe también se recogen las preguntas que el Grupo Parlamentario Popular va a realizar, y las respuestas que el personal de FGV se debe aprender y repetir. También las posibles preguntas del resto de Grupos, y las respuestas que se tienen que dar. Si esto no es mentir?
Pero la juez Nieves Molina, erre que erre, que no tiene nada que ver la falta de medidas de seguridad o que existieran fallos mecánicos en la unidad, la culpa fue del conductor y no hay nada más que mirar. Así que presentamos recurso ante la Audiencia con la esperanza de que lo asigne a otro juzgado que no tenga como único interés defender su actuación pasada. Y así estamos: esperando respuestas?

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