12 de febrero de 2014
12.02.2014

Manuel Tarancón, en la memoria

12.02.2014 | 12:46

Isidro Merchante Navarro

Cuenta la leyenda que el poeta y soldado Jorge Manrique, allá en al siglo XV, fue recibido por la Muerte con las siguientes lacónicas palabras: ¡Jorge Manrique, buen caballero! Pues bien, todos los que conocimos y tratamos a don Manuel Tarancón Fandos, bien podemos concluir que fue recibido, en la morada final, con estas mismas palabras: ¡Manuel Tarancón, buen caballero! Pues lo fue; buen padre de familia, buen ciudadano, buen trabajador, buen amigo, buen compañero, buen dirigente público€.

Hace diez años que nos dejaba, de muerte prematura y muy sentida por todos. Su larga enfermedad no le impidió estar y trabajar cerca de su gente hasta los últimos momentos. Recuerdo que le pregunté por su salud, ya enfermo y me contestó: "ahí va, luchando". Aquel 11 de febrero de 2004, por la mañana, en el Palacio de la Generalidad le despedíamos, envuelto su féretro en la Señera valenciana. Por la tarde, no se celebró la misa de funeral en la Catedral por la procesión del día de Nuestra Señora de Lourdes, pero en la Iglesia del Temple, presidido por el entonces Obispo de Castellón, D. José Antonio Reig Plá, se celebraba un solemne funeral.

D. Manuel Tarancón Fandos (Burriana, (Castellón), 04-12-1954 – Valencia, 10-02-2004), tiene un lugar propio en la historia valenciana del último cuarto del siglo XX. Ya fue Consejero de Agricultura, Pesca y Alimentación, con 28 años, en su etapa en la Unión de Centro Democrático (1982-1983). Intervino en el grupo fundador del Partido Democrático Liberal de Joaquín Garriques Walker, para integrarse en la Unión de Centro Democrático y posteriormente en el Partido Popular. Político de la Transición Democrática, participó en la redacción del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, formó parte del Consejo de administración de Radio Televisión Valenciana y ostentó cargos de representación en la Federación Española de Municipios y Provincias; Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Burriana (1979-1983) y del Ayuntamiento de Valencia, (1991-1995); Presidente de la Diputación Provincial de Valencia (1996-1999); y Conseller de Cultura, Educación y Ciencia de la Generalidad Valenciana y diputado en las Cortes Valencianas (1999-2003). Licenciado en Filosofía y Letras y funcionario de carrera del Ministerio de Trabajo del Gobierno de España desde 1985. Era sobrino del Cardenal D. Vicente Enrique y Tarancón.
Como destacado burrianense, tenía concedida la Medalla de Oro de la ciudad de Burriana, y fue objeto de diversos homenajes tras su fallecimiento, entre los que podemos destacar la concesión del galardón de "Ciudadano Ejemplar" por parte de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSI-CSIF. Por su parte, diversos municipios de la Comunidad Valenciana, han honrado a D. Manuel Tarancón Fandos, con el rótulo de una calle.

Manuel Tarancón pasó por la vida haciendo el bien, con una enorme cultura; entendida la cultura en un sentido amplio y concluyente de formación y actitud constructiva y sana ante los desafíos. Para sus compañeros de la Tesorería General de la Seguridad Social de Valencia, siempre será recordado por su incansable y acendrado espíritu de trabajo, su honestidad, cordialidad, cercanía y discreción. Acompañaba y apoyaba hasta con sus silencios y con su buen humor. No desperdiciaba el tiempo en polémicas estériles; unía, construía y enseñaba en cada instante, con sus palabras, gestos y silencios. Le recuerdo bien, al día siguiente de la intensa noche de las Elecciones Locales de 1991; eran las siete y media de la mañana y estaba ya dispuesto al trabajo en su mesa de la planta baja de la Dirección Provincial de Valencia de la Tesorería General de la Seguridad Social, de la avenida Marqués de Sotelo, 8, de Valencia. No había dormido y marchó directamente al trabajo.

Nos dejó escrito y obsequió en su última Navidad, un libro entrañable bajo el título "El escritor", que evoca sus propios deseos póstumos de fervoroso bibliófilo. En la Vida Eterna nos esperan momentos insospechados. Tal vez allí, Manuel Tarancón se encuentre, ahora, estudiando y escribiendo ese gran tratado de la Historia de España del siglo XIX que le hubiera encantado realizar en esta vida. Y no le harán falta allí los treinta tomos de las obras completas de Chateaubriand que editara Cabrerizo en su imprenta, llevándoselos consigo al más allá el protagonista de su libro "El Escritor". Una rosa roja y un ejemplar del libro, permanecieron unos días en su escaño de las Cortes Valencianas, a modo de homenaje póstumo.

Las muertes de personas jóvenes con un gran potencial humano pendiente de desarrollar nos confunden y entristecen; son renglones torcidos de Dios. El Premio Nobel de Literatura, Jorge Luis Borges, escribió que la muerte es el momento más importante y crucial en la vida de una persona, pues es el encuentro con el destino final. Manuel Tarancón, llegó bien preparado. "Hombre honrado, cumplidor y diligente; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en el gozo de tu Señor". (Evangelio de San Mateo, 25, 23).

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