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Julio Monreal

Nobel baja a la tierra

Dice Avelino Corma, el científico valenciano más eminente en la actualidad, que en ciencia no se puede invertir un año sí y otro no, en referencia a los recortes presupuestarios que han dejado secos los institutos de investigación y los centros de innovación desde que comenzó la crisis económica, en 2008. La frase del químico de Moncofa es un buen prólogo para la visita de 19 premios Nobel que llegan en estos días a Valencia para constituirse en jurados y fallar los premios Rey Jaime I de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. Como novedad, las celebridades mundiales que reúne cada año Santiago Grisolía van a visitar por parejas distintos centros de investigación del área metropolitana de Valencia para conocer las circunstancias en las que se trabaja y animar a los científicos, bastante alicaídos por la precariedad de medios que sufren, por la rebaja constante de las asignaciones económicas a sus proyectos y por la permanente fuga de cerebros locales, que se llevan su conocimiento al extranjero para desarrollar su potencial ante la falta de oportunidades en su tierra natal.

El propio Corma salió al extranjero para formarse, en Canadá, pero luego rechazó varias ofertas y optó por regresar, para devolver al menos una parte de lo que se había invertido en él. Actitudes como esa son las que llevan a Grisolía a afirmar que el químico castellonense recibirá antes el premio Nobel por sus estudios de reducción de la contaminación que la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana.

Así pues, el lunes y el martes, los protagonistas de la ciencia y la investigación valencianas tendrán la oportunidad de narrar en primera persona a los premios Nobel visitantes cómo es su día a día, por qué el personal de los 13 institutos integrados en Redit sale a las puertas de sus centros periódicamente a protestar por los impagos y los recortes y el milagro que se esconde detrás de Avelino Corma, el moncofense que cualquier día gana el Nobel.

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