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Sombras y fantasías

Lo confieso: me he sentido asediada, abrumada, agobiada, sobrepasada por el alud de análisis y exámenes minuciosos sobre cada pormenor „hasta el más ínfimo„de la proclamación del nuevo Rey. De las procedencias más insospechadas han surgido, desde el pasado jueves, cataratas de comentarios y disecciones de toda índole, que se nos venían encima sin dar un punto de respiro. ¡Uf!

Por eso, para respirar otros aires, recurro al refugio en algunas manifestaciones artísticas. Y no a las de relumbrón, que también se prestan a revisiones exhaustivas y eruditas. Sin más disposición que la de simple espectadora „lo que soy„entro en la Galería Alba Cabrera, donde una exposición prometedoramente rotulada Las sombras de Hitchcock nos sumerge en un mundo peculiar, en el que la materia se dobla y diluye en pos de su reflejo en penumbras.

El autor, Luis Rivera Linares, hace constar su segundo apellido para diferenciarse de su padre, arquitecto, y de su tío, cineasta. El, que cursó Bellas Artes y Diseño Gráfico, acertó al crear figuras planas en madera recortada que, al proyectarse iluminadas sobre una superficie blanca, descubren una sombra tanto o más reveladora que el objeto original. El efecto es sorprendente. Las sombras nos devuelven no sólo la inconfundible silueta rechoncha del rey del suspense, Alfred Hitchcock „que da título a la muestra„sino muchas otras, perfectamente delineadas, de famosas estrellas, desde Cary Grant a Marlene Dietrich. El cine es pasión para Rivera Linares, pero también hay retratos de distintos personajes, motivos y alusiones diversas,cuajando las paredes de la sala en un juego aleccionador que cuestiona la objetividad de la mirada. ¿Es más real el individuo o su sombra? ¿Qué sería de cada cual si perdiera su sombra, como el protagonista del célebre relato de Adalbert von Chamisso?...

Como no hay respuesta, paso a otra modalidad artística. O más de una, porque varias son las que cultiva en Pedreguer, donde vive, una mujer que comenzó como diseñadora de moda y complementos. Se llama Eva Serra y es autora de varios libros de poesía y literatura infantil. El último, Almendras con chocolate, traducido al inglés y al alemán, se presentó en Frankfurt. Pero quizás la dedicación prioritaria se Eva sea la pintura: una manera muy especial, entrelazando volutas, elipses, espirales y arabescos salpicados de colores que generan figuras imaginativas y amables. Así expresa una fantasía decorativa que ha tenido destinatarios tan relevantes como la Duquesa de Alba.

Estos encuentros con artistas singulares tal vez equilibren la carga inquisidora de los incansables analistas que tanto han trabajado estos días.

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